Un foro debate el reciclaje obligatorio cada cinco años para conductores
¿Tiene sentido repetir el examen teórico cada lustro cuando el carné por puntos ya retira de la carretera a los conductores más peligrosos? La propuesta de obligar a los conductores a pasar por un reciclaje formativo en autoescuela cada cinco años ha caído como un jarro de agua fría entre quienes ven en la medida un
sacamantecas más que una solución real a la siniestralidad. El anuncio apunta a un modelo de formación continua que en la práctica supondría volver a sentarse ante un ordenador para repasar señales y normas que muchos conductores conocen mejor que el examinador.
Qué propone exactamente la DGT
La idea es sencilla sobre el papel: cada cinco años, todo titular de un permiso de conducir debería superar un curso de reciclaje en autoescuela. No se trata de un examen práctico al uso, sino de una formación teórica que actualice conocimientos y, según el relato oficial, reduzca la siniestralidad. La medida se enmarca en la estrategia de
visión cero que la DGT viene desplegando desde hace años, pero su aplicación práctica genera dudas incluso entre quienes comparten el diagnóstico de que la formación del conductor español es mejorable.
El argumento oficial es que la carretera ha cambiado: nuevas señales, nuevos vehículos, nuevas distracciones. El argumento oficioso, que la autoescuela es un negocio y que la DGT necesita justificar su presupuesto.
Alimentar la máquina, resumen algunos.
El carné por puntos ya hace ese trabajo
La objeción más repetida es que el sistema de
carné por puntos ya retira de la circulación a los conductores reincidentes. Quien acumula infracciones graves pierde puntos, y al agotarlos debe superar un curso de reeducación vial. Ese mecanismo, en vigor desde hace años, funciona como filtro selectivo: castiga al que conduce mal sin obligar al que conduce bien a volver a la autoescuela.
Obligar a todos a reciclarse cada cinco años, sostienen los críticos, es tratar al buen conductor como sospechoso y al mal conductor como cliente cautivo de un sector que vive de las tasas.
La autoescuela no enseña a conducir, enseña a aprobar, resume una de las quejas más repetidas: el sistema actual prioriza la memorización de test sobre la conducción real.
El negocio de la formación vial
Hay un dato que nadie discute: la formación vial mueve dinero. Las autoescuelas facturan por cada alumno que pasa por sus aulas, y una medida que obligue a millones de conductores a reciclarse cada cinco años supondría un flujo constante de ingresos.
Pere Navarro no tiene permiso de conducir, recuerdan algunos, lo que añade un punto de ironía a la propuesta.
La sospecha de que la DGT actúa como brazo recaudatorio del sector no es nueva. Cada vez que se anuncia una medida de este tipo, surge la misma pregunta: ¿quién paga? El conductor, por supuesto.
Derechos de examen, tasas, cursos. La cadena de pagos empieza en el bolsillo del ciudadano y termina en las arcas de la administración y de las autoescuelas.
La comparación con otros países
En otros países europeos existen sistemas de formación continua, pero con matices. En Alemania, por ejemplo, no hay examen periódico obligatorio para conductores particulares. En Reino Unido, tampoco. La idea de reciclar cada cinco años a todos los conductores es más propia de un modelo intervencionista que de una política de seguridad vial basada en evidencias.
El argumento de que
la gente no sabe circular es recurrente: conductores que van siempre por la izquierda, que ignoran las flechas del suelo, que no respetan las distancias de seguridad. Pero la pregunta es si un curso teórico cada cinco años corrige esos hábitos o simplemente engorda la cuenta de resultados de las autoescuelas.
El trasfondo: más control, más coste
La propuesta encaja en una tendencia más amplia:
el Estado quiere estar presente en cada rincón de la vida del ciudadano. Desde la ITV hasta el impuesto de circulación, pasando por las tasas de la DGT, conducir en España es cada vez más caro y más burocrático. La medida, si sale adelante, añadiría una capa más de control y de gasto.
¿Y los conductores profesionales? Ellos ya pasan por formación continua. ¿Y los mayores de 65 años? Algunos proponen que pasen examen cada año. La discusión, en cualquier caso, está servida. Y como siempre, el que paga es el mismo.
Datos clave
- 722 días de antigüedad tiene el debate sobre esta propuesta
- 99 respuestas acumula el asunto en el foro
- Pere Navarro tiene 73 años según los datos que manejan los críticos
- Cada 5 años sería la periodicidad del reciclaje propuesto
- Cada 2 años es la frecuencia con la que algunos ya pasan por la autoescuela para renovar el CAP de camionero