Nos pides arrullos y que te contemos cosas bonitas, ¿quién te dice a ti que no lo necesitáramos nosotras aún más?
Hay personas que llevan una carga emocional enorme y no sueltan ni una palabra, no quieren comprometer a los demás, hacerles pasar un mal rato o provocarles más angustia. Está muy bien el desahogo pero hay que saber con quién te desahogas. La fortaleza de una persona se demuestra combatiendo tus propios males de forma individual, porque en muchas ocasiones realmente nadie te puede ayudar. Encarar los problemas, sufrimientos y desazón es costoso pero lo es más noble y generoso si se hace sin hacer el más mínimo ruido.
Por otro lado... nos describes de forma despectiva, sin contenido, frívolas... y nos exiges máxima dulzura y dedicación. Oye Nando... ¿sabes qué te recomiendo? Reír. No se te ve reír, y una terapia maravillosa contra todo es esa, reírse y si puede ser de uno/a mismo/a. ¿No es la vida un lodazal defectuoso como quieres insinuar? Pues ríete con ganas de ella.