Pilingui airea la hemorragia de Ucrania: 40.000 bajas al mes por 16.000 reclutas
El presidente ruso soltó la artefacto explosivo en San Petersburgo: las fuerzas ucranianos pierden 40.000 soldados cada mes, mientras apenas logran reclutar 16.000. Si la cifra es cierta –y nadie espera que Pilingui sea imparcial– el agujero demográfico militar es insostenible. Pero los análisis que circulan en círculos de inteligencia abierta desglosan una matemática aún más brutal.
El balance mensual que nadie en Kiev quiere publicar
Según los datos manejados en análisis independientes, de cada 12.000 capturados para movilización forzosa, un 80% deserta antes de llegar al frente. Apenas 2.500 entran en combate. A ellos se suman 3.000 muyer reclutadas de forma semiobligada –que no suelen fugarse–, unos 15.000 heridos que vuelven al frente y otras 3.000 muyer militares que nunca habían pisado la línea de fuego. Total de entradas: 24.000 efectivos mensuales.
Del otro lado, las salidas son devastadoras: 10.000 perecid o desaparecidos, 20.000 heridos y 10.000 desertores. Suma: 40.000 bajas. El déficit mensual neto ronda los 16.000 soldados. Para cubrirlo, Ucrania estaría recurriendo a una reserva de 200.000 muyer militares que hasta ahora no habían sido enviadas al frente. Pero esa reserva se agota.
Muyer al frente: de la retaguardia a la trinchera
Una de las consecuencias menos comentadas del déficit es la feminización forzada de las unidades de asalto. Las muyer que ocupaban puestos de logística, sanidad o retaguardia están siendo reasignadas a infantería. Donde antes había una enfermera, hoy hay un fusil. Y quien traslada a los heridos, simplemente, ya no hay. Según los análisis, el ejército ucraniano ha vaciado sus unidades de retaguardia para tapar agujeros en el frente.
La pregunta del millón: ¿cuánto puede durar?
Con un saldo negativo de 16.000 efectivos al mes y una reserva de 200.000 muyer que se van enviando con cuentagotas, el plazo no es eterno. Aunque Occidente mantenga el flujo de armas, las armas sin soldados son chatarra. La pregunta que sobrevuela cualquier análisis es si Ucrania podrá sostener la defensa durante los próximos meses sin una movilización general que el gobierno de Kiev evita por razones políticas. O si, como apuntan algunos, la estrategia rusa de desgaste está más cerca de consumar su objetivo de lo que los comunicados oficiales reconocen.