Rusia llama a filas a 150.000 jóvenes de 18 a 30 años
El presidente ruso, Vladimir Putin, firmó el decreto de reclutamiento de primavera que llama a filas a aproximadamente 150.000 ciudadanos de entre 18 y 30 años desde el 1 de abril hasta el 15 de julio. La medida llega en plena guerra en Ucrania y con la
defensa aérea rusa interceptando tres drones y diez cohetes ucranianos sobre las regiones de Yaroslavl y Bélgorod. El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, advirtió ese mismo día que la capital ucraniana «sigue siendo un objetivo» para Putin por ser el «corazón» del país.
La cifra, sin embargo, ha generado un debate inmediato sobre su verdadero alcance. ¿Es una movilización encubierta para engrosar las filas en el frente o es el reclutamiento anual obligatorio que Rusia realiza cada primavera desde los tiempos de la Unión Soviética? El texto del decreto, citado en el material, es explícito: se trata del «reclutamiento de ciudadanos de la Federación de Rusia para el servicio militar en abril-julio de 2024» y especifica que los convocados no irán ni a la operación especial ni a las nuevas regiones.
¿Cuántos soldados moviliza Rusia cada año?
La comparación con España resulta inevitable. Con una población muy inferior a la rusa, la mili española llegó a reclutar un número similar o incluso superior cada año, según un comentario del hilo. Ese contraste alimenta la tesis de que 150.000 efectivos no constituyen una movilización extraordinaria, sino la reposición ordinaria de efectivos. El decreto se apoya en las leyes federales de 1996 y 1998 sobre Defensa y Servicio Militar, un marco legal que lleva décadas vigente.
Hay quien sostiene que la cifra es insignificante para el poderío militar ruso y que el momento elegido, justo después de la victoria electoral de Putin, resulta llamativo. Otros análisis apuntan a que una parte similar de efectivos saldrá del frente para ser relevada, lo que dejaría el saldo neto cerca de cero. La interpretación más extendida entre quienes siguen el conflicto de cerca es que se trata del ciclo anual de reclutamiento, no de una leva forzosa para Ucrania.
El decreto que desmiente a los medios
El texto oficial del decreto, reproducido en el material, establece que el reclutamiento se realiza del 1 de abril al 15 de julio de 2024 y que los ciudadanos convocados no serán enviados ni a la operación especial ni a las nuevas regiones. Esa precisión desmonta la lectura de que se trata de una movilización para el frente. La confusión, señalan algunos análisis, proviene de la tergiversación periodística: los medios europeos presentan cada primavera el reclutamiento ordinario como una movilización extraordinaria.
La mili en Rusia es obligatoria y escaquearse ha sido delito desde siempre. Cada año se publican noticias en el mismo tono, y cada año se genera la misma confusión. El decreto de este año amplía la edad hasta los 30 años, un cambio que algunos interpretan como una señal de que se necesita más carne para la picadora, mientras otros lo ven como una simple actualización administrativa del rango de reclutamiento.
Las bajas rusas y el cálculo que circula
Un cálculo que circula por el material estima que Rusia entró en Ucrania en febrero de 2022 con 200.000 efectivos, movilizó 300.000 más en septiembre de ese año, envió otros 200.000 en febrero de 2023 y sumó 50.000 de Wagner para tomar Bajmut. En total, según esa cuenta, habría mandado 900.000 efectivos, de los que quedarían unos 500.000 en Ucrania, lo que arrojaría 400.000 bajas. Es una estimación sin verificar, pero da una idea de la magnitud del desgaste.
La defensa aérea rusa interceptó tres drones y diez cohetes ucranianos sobre Yaroslavl y Bélgorod en la primera hora del domingo, según el Ministerio de Defensa ruso. Mientras, el alcalde de Kiev advertía de que la capital sigue siendo un objetivo prioritario para Putin. Dos años después de la retirada rusa de los alrededores de la ciudad, la amenaza persiste.
¿Qué pasará con los reclutas de primavera?
La pregunta que sobrevuela el decreto es si estos 150.000 jóvenes acabarán en el frente. El texto oficial dice que no, pero la desconfianza hacia el relato oficial es alta. Algunos sostienen que en cuanto completen una semana de instrucción serán enviados a Ucrania. Otros recuerdan que el servicio militar obligatorio es una institución separada de la movilización y que los reclutas no firman contrato con el ejército.
El debate queda abierto. Lo que sí es seguro es que Rusia necesita reponer efectivos de forma constante y que el reclutamiento de primavera es una pieza más de esa maquinaria. Si la cifra es alta o baja, si es mili o movilización, depende de a quién se pregunte. Lo que no admite discusión es que la guerra sigue y que los jóvenes rusos de 18 a 30 años están en el punto de mira.