Rusia crece en minería y frena la inflación con el rublo fuerte
¿Se puede asfixiar a un país que produce su propio gas, su propio trigo y buena parte de lo que necesita? Los datos disponibles apuntan a que no. El
PMI compuesto de Rusia volvió a mostrar crecimiento positivo en junio, la inflación se ha reducido el último mes gracias a la fortaleza del
rublo y el
Banco de Rusia ve signos de crecimiento en sectores como la minería. La economía rusa se está «estabilizando» y algunos sectores ya crecen, mientras el barril de petróleo se mueve en torno a los
94 dólares.
Por qué las sanciones no están hundiendo la economía rusa
El argumento que más peso tiene es de escala. Sancionar a una economía de ese tamaño y con esa dotación de recursos es un ejercicio muy distinto a sancionar a un Estado que apenas tiene suelo cultivable: contra el primero, el cierre comercial es una molestia; contra el segundo, un estrangulamiento. Es la diferencia entre cortarle el grifo a quien tiene pozo y a quien no.
La segunda parte del razonamiento incomoda más. Al cerrarle los mercados occidentales se le empuja a reorientarse hacia Asia y a reconstruir cadenas de suministro propias. La hipótesis que circula es que esa adaptación cuesta al principio y luego se convierte en ventaja competitiva: quien se queda fuera de esos flujos —Europa— no recupera fácilmente lo que compraba.
Y aquí no hay dato que valga, solo sospecha.El barril a 94 dólares y el descuento que ya no interesa
Con el crudo en torno a
94 dólares el negocio del descuento ruso se desdibuja. India se comprometió a comprar petróleo barato mientras hubiera diferencial suficiente, pero cuando el precio internacional ronda los
90 el margen se estrecha y el comprador puede permitirse ignorar la oferta. El efecto es doble: Moscú pierde su principal argumento comercial y el mercado se recoloca sin necesidad de acuerdos.
Es un detalle que suele pasar desapercibido en las cuentas oficiales. La sanción energética no funciona por prohibición, funciona por aritmética. Cuando el diferencial desaparece, el comprador no necesita que nadie le obligue a nada: deja de comprar por su cuenta y riesgo.
¿Cuánto ha subido el paro en Rusia desde el inicio de la guerra?
La cifra que se ha puesto sobre la mesa es un salto del
4,3% al 9% en cuatro meses. Es la única medida de daño interno aportada, y contrasta con el resto de indicadores: ni el PMI, ni la inflación, ni la minería apuntan en esa dirección. Ese choque entre el dato laboral y los datos de actividad es, probablemente, el corazón del asunto.
El coste europeo de prescindir del gas ruso
En el otro lado de la balanza está el precio que paga quien sanciona. Hay quien sostiene que el paquete de medidas no está destruyendo la economía rusa sino la europea, y que la factura energética acabará pesando más que cualquier pérdida del sancionado. La advertencia se repite: los precios y la disponibilidad de energía son el punto débil, y las decisiones se han tomado sin un estudio de impacto previo.
A eso se suma una lectura más incómoda: que el efecto buscado no era tanto doblegar al adversario como reordenar los flujos energéticos, con los costes repartidos entre los consumidores europeos. Nadie firma esa tesis. Tampoco la desmiente nadie con números.
Voluntarios, batallones y la letra pequeña de la movilización
El frente militar no se queda al margen del análisis. Según lo publicado por el Instituto para el Estudio de la Guerra, el Kremlin habría ordenado a las regiones formar batallones de voluntarios para participar en la invasión, en lugar de declarar una movilización general. La lectura es que se busca evitar el coste político y social de un reclutamiento masivo mientras el discurso oficial habla de estabilidad.
Y el dato más repetido sobre la capacidad material rusa es que la gasolina alcanza
para tres días, cifra que se viene anunciando desde marzo y que nunca se ha materializado. Igual que el contraataque que iba a llegar a Moscú.
El cierre que nadie firma
Con el PMI en verde, la inflación moderándose y el rublo sostenido, el colapso anunciado para la economía rusa lleva retraso. Alguien debería avisar a las sanciones: no se han enterado.