El discurso de Pizzpi Gistert sobre Ceuta enciende al nacionalismo
¿Se puede alabar a los musulmanes de Ceuta y seguir siendo un político de derechas? La respuesta, a juzgar por las reacciones, ha convertido a Pizzpi Gistert en el nuevo héroe de unos y en el traidor para otros. En un acto que ha pasado a la historia por la ausencia de público —literalmente cero asistentes, según las crónicas que circulan—, el político afirmó que los musulmanes ceutíes «fueron los primeros en salir a defender esta tierra por amor a su patria (España)».
La frase ha abierto en canal una grieta que el nacionalismo español lleva años intentando cerrar: ¿qué define a un español? Un sector sostiene que la sangre, la herencia y la fe católica son la raíz de la identidad. Para ese sector, un musulmán de Ceuta, por mucho que tenga pasaporte español, es un cuerpo extraño. Otro sector, en el que parece militar Gistert, insiste en que el DNI hace al ciudadano y que el patriotismo se demuestra con hechos, no con apellidos.
La contradicción es solo aparente. La política del gesto tiene sus normas: el mismo personaje que reivindica el derecho de suelo frente al de sangre ha sido ridiculizado por acudir al acto en helicóptero y con traje de novio. «Parecía un presidente del Gobierno en funciones», resumió un espectador. La imagen resume mejor que cualquier análisis el espectáculo de un político que quiere contentar a todos y termina descontentando a todos.
El debate sobre la identidad española queda, una vez más, en tierra de nadie. Pero hay un dato que no debería pasar desapercibido: el acto tuvo cero público. Quizá la política de la identidad ya no convoca ni a los propios. O quizá, como en el chiste, el político se llevó el helicóptero y se dejó el público en casa.