PlayStamp on the end of physical games: all digital by 2028
El anuncio de Sony de que PlayStation abandonará el formato físico a partir de 2028 ha desatado un debate que va más allá de la nostalgia por las cajitas de plástico. La decisión se justifica con un dato: la mayoría de los compradores de PS5 con lector ya adquieren sus juegos en digital. Con los títulos pesando cada vez más (los 50 GB del Blu-ray se quedan cortos frente a juegos de cientos de gigas), el disco parece un lastre técnico. Pero la pregunta incómoda es quién controla realmente tu biblioteca.
El modelo digital: comodidad o estafa
Los defensores del formato digital señalan las velocidades de internet actuales y la capacidad de almacenamiento en la nube. Sin embargo, el escepticismo crece cuando se recuerda que ya han cerrado servidores de películas compradas, dejando a los usuarios sin acceso. Para los juegos, el mismo riesgo existe: si en una década los servidores de Sony se apagan, ¿qué pasa con los títulos adquiridos? La comparación con los cartuchos de Mega Drive o Game Boy que siguen funcionando décadas después es demoledora.
Alternativas que ya existen: GOG y el instalador local
Mientras Sony empuja hacia el todo-nube, plataformas como GOG ofrecen un modelo intermedio: descargar los instaladores y almacenarlos localmente, sin DRM. Es la opción que reivindican quienes quieren tener el control real de sus juegos. La lección de Stadia –que murió llevándose los juegos de sus usuarios– está muy presente. Por ahora, quien quiera propiedad real debe ir a GOG o recurrir a emuladores y cartuchos multijuego como el Everdrive.
El negocio del cortoplacismo
La cadena Game también ha sido señalada: prefirió vender ediciones físicas que no eran más que cajas con un código de descarga, en lugar de hacer un movimiento estratégico a largo plazo. La tendencia es clara: las compañías quieren eliminar la reventa y el control del usuario sobre el producto. Pero a 2028, cuando el disco desaparezca, la pregunta que queda en el aire es: ¿quién garantiza que dentro de diez años podremos seguir jugando a lo que hoy compramos?