El enigma genético de los pasiegos: el 18% porta un haplogrupo germánico
Los pasiegos, esa comunidad milenaria de los valles cántabros, guardan un secreto en su ADN. Según datos de Ascagen, el 18% de ellos presenta el haplogrupo R1A, frente al 8% del resto de Cantabria. Este marcador, típico de pueblos germánicos, Europa del Este y Asia occidental, contrasta con el predominante R1B, mayoritario en la península ibérica. ¿Por qué esta diferencia?
Una pista está en los apellidos. El análisis revela que ciertos linajes, como Laso, están fuertemente asociados al R1A, mientras que otros, como Lavín, son casi exclusivamente R1B. La endogamia secular en los valles habría fijado estas frecuencias, creando un patrón único en España.
Los orígenes de esta huella genética son motivo de debate. La hipótesis celta, que vincula a los pasiegos con los últimos cántabros (kantabroi) llegados de la Galia belga, se enfrenta a otra que apunta a una posible herencia germánica o incluso altomedieval. La arqueogenética no es concluyente, pero la frecuencia inusualmente alta de R1A en una población tan aislada sugiere un cuello de botella fundador.
Algunos analistas restan importancia al dato: cualquier pueblo aislado puede tener frecuencias atípicas; sería una simple curiosidad estadística. Sin embargo, la combinación de endogamia y un marcador tan distintivo abre preguntas sobre si los pasiegos preservan una firma de antiguas migraciones que en otros lugares se diluyó.
Mientras la ciencia no cierre el caso, lo cierto es que los pasiegos cargan un cromosoma Y que a muchos les sonaría a vikingo o a eslavo. Y todo ello en un valle donde se hacen los mejores sobaos del mundo.