Y esa es la versión elegante. En la versión tacaño del estraperlo mi abuela de joven salía del caserío con un saco con chorizos de la matanza para venderlos en Bilbao (la carne estaba racionada y solo se podía comprar con cartilla, pero había una carnicería que era de confianza de toda la vida, les compraba a ellos los embutidos y los vendían de estranjis). El saco iba lleno de leña con los chorizos en medio, la burra llevaba otros tres sacos solo de leña, para hacer bulto. Sus padres la mandaban siempre a ella porque era una moza de buen ver y los guardias civiles no le tocaban mucho la sarracena. A sus hermanos les revisaban de arriba a abajo.