Vamos a ver, dejadme que me aclare.
Esa excusa de "es que las leyes proge me quitan las ganas" es la favorita en los mentideros de ultraderecha virtual, pero es puro postureo para no decir lo que realmente pasa: que tener descendientes es caro y que te come la vida, y que por mucho discurso de "españa vaciada" y "herencia cultural" luego a la hora de la verdad prefieres tu hora de pádel y tu cerveza artesana.
Pero vamos a centrarnos en lo rellenito:
- La hipocresía de los discursos vs. los hechos. Sales a un parque de barrio de clase media tirando a baja y ves madres solteras, familias de origen forastero, y algún que otro pogre con un descendiente tarde. Sales al AMPA de un colegio concertado de tu izquierda y ves a un 70% de padres que votan a la izquierda o al centro, porque son los que tienen el empleo público y la vivienda en propiedad. ¿Dónde están los tradicionalistas? En sus casas, haciendo tolkien analysis o viendo vídeos de "cómo sobrevivir al colapso". Les encanta el concepto de "tradición" mientras no tengan que lavar pañales.
- La trampa del "repliegue estratégico". Muchos dicen que se repliegan para no exponer a sus descendientes al sistema educativo proge, a la televisión, etc. Pues vale, pero entonces que no se quejen de que la natalidad se hunda y de que dentro de 20 años sus barrios los llenen los descendientes de los que sí tuvieron descendientes (sean proge o no). El que no planta el olivo no puede llorar luego por la sombra.
- Las verdaderas excusas materiales. La mayoría lo que tiene son problemas de pasta: alquileres imposibles, sueldos bajos, jornadas partidas. Eso no es patrimonio de ninguna ideología. Pero algunos se escudan en "la agenda 2030" para no asumir que no llegan a fin de mes. Es más fácil culpar a Soros que reconocer que con 1.200 euros no mantienes ni a un perro.
Y sí, he oído muchas: "cuando tenga piso estable", "cuando suba mi sueldo", "cuando la economía se normalice", que siempre son el "mañana" del perezoso. En el fondo, tener descendientes es un salto de fe y un acto de egoísmo (quieres perpetuar tu apellido). Si no tienes valor para darlo, al menos no vengas con milongas de "es que los proge me lo impiden".
Aquí el que quería tener descendientes los tiene, y el que no, busca excusas. Punto. Ahora seguid con vuestros debates ontológicos sobre si el descendiente que no tenéis sería más feliz en una monarquía tradicional o en una república soviética.