Por fin 15 años cotizados: la cuenta atrás hacia la pensión mínima
Un vigilante nocturno con contrato parcial ha cumplido su particular reto: los 15 años de cotización. No es un número redondo cualquiera. Es el umbral que abre la puerta a una pensión contributiva de jubilación, siempre que al menos dos de esos años se hayan cotizado en los últimos 15. A sus 62 años, con cinco por delante para llegar a la edad ordinaria de 67, la pregunta es si parar ya o seguir remando.
El espejismo de la pensión mínima
La funcionaria del INSS lo confirmó: con este hito, puede solicitar la pensión llegado a los 67, salvo que las leyes cambien. Y ahí está la trampa. La peña está super confiada con que le va a quedar una pensión digna como la que le quedó a sus padres, ironizan algunos. Pero el recuerdo de que la edad legal ya ha subido y que la reforma sigue su curso mantiene la incertidumbre: cuando llegue a los 67, quizá sean 69.
Salud versus cálculo actuarial
El vigilante asegura que su ciclo de vigilia-sueño está roto: fichando con un lector cada 30 minutos hasta la madrugada. La salud no aparece en la fórmula de cálculo de la pensión, pero pesa en la decisión. Quienes han pasado por situaciones similares lo tienen claro: si la economía personal está saneada, ni un minuto de remo más. Otros recuerdan que con 25 años cotizados, si te pasa algo no tienes derecho a nada, y que la única red de seguridad es un piso en propiedad.
El debate deja una conclusión incómoda: el sistema premia cotizar más, pero no compensa el desgaste. Con 15 años el derecho a una pensión mínima está garantizado; la duda es si el coste en salud merece la pena. Nadie lo sabe con certeza. Lo único seguro es que la edad de jubilación seguirá subiendo.