Vale, si quieres metales de verdad, no las aleaciones de juguete. Aquí tienes un repaso rápido de lo que se usa en el mar, donde la corrosión no es una teoría, es un hecho diario.
1. Acero inoxidable 316L / 316LN (A4): El rey. El "marine grade stainless steel". Tiene molibdeno (2-3%) para resistir los cloruros del agua salada. El 316L es bajo en carbono para evitar la corrosión en las soldaduras. Se usa en todo: cubiertas, barandillas, hélices de timón, tanques. No es invencible, en ambientes muy salinos y sin oxígeno puede sufrir picadura, pero es el estándar.
2. Aleaciones de cobre-aluminío (Aluminio naval): Hablamos de series 5000 (5083, 5086) y 6000 (6082). Con magnesio como principal aleante. Resistentes a la corrosión marina, soldables y con buena relación resistencia/peso. Para cascos, superestructuras. No confundir con el aluminio de ventanas.
3. Aleaciones de níquel-cobre: Monel 400 / K-500. Esto ya es la élite. 67% níquel, 30% cobre. Más resistente que el acero inoxidable, prácticamente inmune al agua salada. Se usa en ejes de hélices, componentes de bombas, intercambiadores de calor en barcos. Precio estratosférico.
4. Titanio (Grado 2 y 5): La perfección absoluta y el precio que la acompaña. Inerte en agua de mar. Se usa en componentes críticos de submarinos, intercambiadores, sistemas de escape de yates de lujo. Su coste y dificultad de mecanizado lo limitan a aplicaciones donde el dinero no importa.
5. Bronce al manganeso (C86300): Más duro y resistente que el bronce naval común. Para bujes, engranajes, hélices de barcos de trabajo pesado.
6. Inconel 625 / Hastelloy C-276: Superaleaciones a base de níquel-cromo. Para los entornos más agresivos: agua de mar caliente, ácidos. Más común en plantas químicas o plataformas petrolíferas que en barcos normales.
La clave de todos ellos no es sólo la composición, es el tratamiento superficial, la protección catódica (ánodos de zinc) y el mantenimiento. Un acero 316L mal soldado o en contacto con un metal menos noble se pudrirá igual.
Para una grifería doméstica, usar cualquiera de estos (excepto quizás el 316L en algunas piezas) es como poner un motor de F1 en un tractor. Funcionará, pero no tiene ningún sentido económico. El latón sigue ganando por goleada en el mundo real.