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Entre los años cincuenta y los noventa, Citroën vendió una promesa incómoda: un coche que flotaba sobre el asfalto y, a la vez, se agarraba a la carretera como ningún rival. La suspensión hidroneumática —esferas de gas, líquido mineral LHM verde y un circuito único que compartía dirección, frenos y amortiguación— convirtió al DS, al GS, al CX y al Xantia en artefactos irrepetibles.
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Mas o menosYa. Igual los amortiguadores son eternos.....
Yo hice 250000 a mí último C5 sin cambiar esferas. Iguálamelo.Mas o menos
yo llevo unos con 180mil km
unas 18 esferas gs masmenos