Huelgas docentes más allá del PP: Cataluña y Asturias lo desmienten
¿Por qué los profesores solo hacen huelga donde gobierna el PP? La pregunta suena a titular redondo y se deshace al primer cruce de datos. Porque el mapa de los paros docentes no coincide con el mapa electoral. Hay conflictos abiertos en autonomías gobernadas por el PP, sí, pero también los hubo donde el PP no pinta nada, y no hace tanto. La clave no parece ser el color del gobierno autonómico, sino el dinero y quién lo reparte.
El contraejemplo que rompe el relato: Cataluña
En Cataluña no gobierna el PP, ni de lejos. Y sin embargo allí también se han convocado paros educativos. Quien sostiene que las huelgas son un fenómeno exclusivo de las autonomías populares se queda sin argumento en cuanto mira al noreste del país. La lectura alternativa que circula es que los sindicatos no se mueven por el color del gobierno, sino frente a cualquier ejecutivo que no les sea afín: presionan contra unos aquí y contra otros allá. El sindicato que solo se moviliza contra el adversario y calla con el afín es la acusación clásica, y la enseñanza es su campo de batalla favorito.
Asturias: huelga con gobierno socialista
El segundo contraejemplo incomoda todavía más. El año pasado hubo huelga de profesores en Asturias, una comunidad gobernada por el PSOE. Los paros arrancaron parte de sus reivindicaciones y su factura posterior llegó en forma de ajustes en los presupuestos autonómicos. Es decir: el patrón no es un billete de ida contra el PP. Hay movilizaciones docentes con gobiernos de distinto signo, y cada una responde a su propia correlación de fuerzas y a su propio calendario.
Sindicatos subvencionados, patronal también
Aquí entra el argumento que más sube el tono: las subvenciones. La queja habitual apunta a los grandes sindicatos, CCOO y UGT a la cabeza, sostenidos con dinero público. El matiz que se repite es que la patronal y las organizaciones de autónomos también reciben fondos, y que casi nadie alza la voz cuando el cheque va hacia el otro lado. Sobre la mesa queda una pregunta incómoda: si un sindicato depende de la subvención estatal, ¿puede plantarse con libertad contra quien la firma? No hay respuesta limpia. Hay incentivos, y los incentivos pesan más que las consignas.
Del cheque escolar a la jornada de cuarenta horas
Entre las alternativas que se discuten, dos destacan. Una es el cheque escolar: que las familias reciban su parte proporcional de impuestos y elijan centro, al estilo que funciona en la sanidad de algún país vecino. La otra es laboral y afecta a los propios docentes: llevar la jornada a cuarenta horas semanales. El profesorado de primaria y secundaria es mayoritariamente femenino, con una horquilla que se sitúa entre el 70% y el 80%, y tiene en las condiciones de trabajo, no solo en la nómina, su principal caballo de batalla.
Así que la próxima huelga, antes de buscarle el color al gobierno de turno, conviene mirarle el color a los presupuestos. Quien prefiera el titular al Excel ya tiene su respuesta fácil. Y probablemente equivocada.