Nigeria: por qué su población se dispara a 242 millones
Nigeria roza los 242 millones de habitantes, una cifra que la sitúa como el séptimo país más poblado del mundo y que crece a un ritmo de 5-6 millones de personas al año. El motor de esta bomba demográfica no es el petróleo —que apenas genera el 8% del empleo formal pese a suponer el 90% de las exportaciones—, sino una combinación explosiva de alta fertilidad y pobreza estructural.
La tasa de fertilidad ronda los 5,2 hijos por mujer, mientras la esperanza de vida apenas alcanza los 55 años. El resultado es una pirámide de población extremadamente ancha: cada año se incorporan al censo más bocas que en toda Europa junta. Con un PIB per cápita en paridad de poder adquisitivo de solo 6.200 dólares (frente a los 46.000 de España), la economía no da abasto. El 90% de la población vive de la agricultura de subsistencia o del comercio callejero, y el 1% más rico acapara el 80% de la riqueza petrolera.
El ritmo histórico no fue siempre así. Durante la colonia británica, la administración indirecta mantuvo un cierto equilibrio demográfico mediante límites a la movilidad y campañas sanitarias básicas. Con la independencia, en 1960, la mortalidad infantil se desplomó gracias a las vacunas y antibióticos, pero la fertilidad no acompañó la caída. Medio siglo después, Nigeria se encamina a los 400 millones en 2050, superando a Estados Unidos.
La paradoja es que mientras en Europa se promueven políticas antinatalistas bajo la bandera del cambio climático, en Nigeria apenas hay planes de control de natalidad. El debate, incómodo, queda abierto.