Las hijas de Zapatero: sin aforo pero con escudo judicial
¿Por qué dos personas investigadas por blanqueo de capitales y cobro de casi un millón de euros por trabajos simulados siguen en la calle? No tienen aforamiento —no son diputadas ni altas cargos—, pero la sensación de impunidad que desprende el caso es difícil de ignorar.
La UDEF ha situado al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y a sus dos hijas como principales beneficiarios de una trama que, según el informe policial, canalizó fondos a través de una empresa con un solo empleado. Una de las vías era una web por la que se pagaron 500.000 euros. Las hijas, conocidas popularmente como las góticas, cobraron cantidades millonarias por informes que nunca se encontraron.
El blindaje de facto: ni aforadas ni iguales ante la ley
La pregunta recurrente es: si no están aforadas, ¿por qué no han ingresado en prisión preventiva? La respuesta judicial aún no se ha dado, pero el contraste con otros casos es llamativo. Mientras que para ciudadanos sin apellidos ilustres se despliegan operaciones policiales de 100 efectivos por delitos menores, aquí no ha trascendido medida cautelar alguna. La explicación más extendida entre los analistas es que el poder político ejerce una presión soterrada sobre los tribunales, o que la instrucción se alarga deliberadamente para evitar el escándalo.
El propio expresidente habría utilizado su influencia para paralizar desalojos de viviendas okupadas por sus hijas, lo que refuerza la tesis de que existe un tratamiento especial. Como se ha señalado, incluso narcotraficantes mantienen a sus hijos al margen de negocios ilícitos; meterlos en el ajo es de una temeridad que solo se explica por la convicción de ser intocable.
¿Se declarará culpable Zapatero para salvar a sus hijas?
Una corriente apunta a que el ex presidente podría declararse culpable para evitar que sus hijas y su mujer sean procesadas. La estrategia sería asumir toda la responsabilidad, aunque el informe de la UDEF las señala como beneficiarias directas. El abogado Anasagasti no descartó ver a Zapatero en prisión, calificando de «terrible» la implicación de sus hijas.
Mientras tanto, las góticas no han dado ninguna entrevista ni han comparecido públicamente. Su silencio, su nula colaboración con la prensa y la ausencia de un despliegue mediático en su contra alimentan la percepción de que el relato oficial se sostiene con alfileres.
Al final, el caso recuerda al de los hijos de Pujol: mucho ruido, pocas nueces. La justicia española tiene una habilidad especial para diluir los grandes casos de corrupción en interminables instrucciones que acaban en indultos o prescripciones. Y mientras, las góticas siguen forradas, no aforadas.
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