Por qué Canal Plus sigue en la memoria de toda una generación
Hay una estampa que se repite cada vez que alguien saca el tema: dos personas inclinadas sobre el mando del descodificador, un folio, un peine y la esperanza de que la imagen deje de ser un puzle revuelto. Canal Plus llegó a los hogares españoles a la vez que Antena 3 y Telecinco. Era el único de los tres que se pagaba, y en el hilo se mezclan los recuerdos de su programación con los de la señal que muchos veían descodificada en casa.
¿Qué se veía cuando la señal llegaba codificada?
Según se detalla en el hilo, la codificación era analógica, no digital. Una señal correcta que una máquina desordenaba y emitía igualmente al aire, convertida en un puzle revuelto y con el sonido distorsionado. En casa, el aparato hacía el proceso inverso mediante un algoritmo y devolvía la imagen a su sitio. El sistema se atribuye a Nagravision, y en la radio analógica se empleaba algo parecido: la secrafonía.
De ahí salió todo el folclore: la leyenda de que la señal se podía descodificar con un folio o un peine, y el truco, contado en el hilo, de que las previas de los partidos iban en claro y la señal se codificaba a los pocos segundos de empezar, así que había quien aguantaba pegado al televisor por si caía algo.
El fútbol y El Día Después: el motor de las suscripciones
La sintonía de
Desafío Total antes de cada partido funciona como marcador generacional. El Día Después, con Michael Robinson y Carrasco, y su sección Lo que el Ojo no Ve, se recuerda incluso por quien pasaba olímpicamente del fútbol. A eso se suman Trans World Sport, la NBA y los resúmenes de la Premier y el Calcio emitidos al mediodía en abierto, cuando, según recuerda un participante, no había internet y la televisión era el principal ocio disponible.
El aparato en el salón: cintas grabadas y quejas por el recibo
Hay otro recuerdo que no tiene que ver con la parrilla: el cacharro cuadrado con sus tarjetas sobre el mueble. Hubo padres que se ganaban la vida instalando descodificadores y que, por la ley del herrero, no tenían el canal en casa. El tío que traía el aparato para los partidos y se quedaba semanas. La madre quejándose de lo que costaba. Las películas de dibujos grabadas en VHS. En muchos de esos recuerdos, el Plus entró en las casas antes por el trasto que por la programación.
Lo + Plus, los guiñoles y una parrilla que hoy es inimaginable
Lo + Plus, presentado por Máximo Pradera y Fernando Schwartz, pasó después a manos de Ramón Arangüena tras la salida de Pradera. Por el plató desfilaron Anthony Hopkins, Constantino Romero, Pepe Navarro, Andy García, Phil Collins, Jeff Goldblum, David Attenborough, Pierce Brosnan, Johan Cruyff, el actor que hacía de Mr. Bean o Sigourney Weaver. A su lado, Magacine con Jaume Figueras y Ana García Siñeriz, Del 40 al 1, Pinnic, Más te vale con Javier Coronas y los guiñoles. En series, Seinfeld, Frasier y Friends.
Un estreno cada día y cada película repetida siete veces
La parrilla se organizaba por franjas y se anunciaba en una revista mensual. Según el recuerdo de un participante, cada día del año había un estreno y el más potente era el de los viernes. Ese mismo recuerdo indica que cada título se repetía un mínimo de siete veces, siempre en horarios y días distintos, con buena parte de esos pases de madrugada. La ausencia de cortes publicitarios permitía ver Akira de noche, del tirón, y por ahí pasaron Reservoir Dogs, Muerte entre las Flores o Uno de los Nuestros mientras en abierto se programaban las de Jaimito.
El contenido adulto codificado, el chiste que lo resume
Conviene decirlo sin adornos: el canal emitía también contenido para adultos codificado, y en el hilo hay quien cuenta que tuvo ahí su primer contacto con el porno. Nadie lo saca de entrada en la conversación, pero el chiste reaparece siempre. La frase que alguien recuerda de un conocido enfadado —que «Canal Plus era mucho más que porno»— se cita entre risas, precisamente porque el canal era muchas otras cosas y ninguna de ellas aparece en el titular que la memoria guarda.
El vídeo comunitario y las televisiones locales: el dato que descoloca
Antes del Plus existió el vídeo comunitario. A principios de los 80, cable tirado por los barrios, películas alquiladas y amplificadores, con una cuota mensual ridícula en pesetas y una laguna legal que nadie perseguía, porque compartir lo que uno alquila no tenía protección. Duró poco, pero anticipó el modelo entero.
Después llegaron las televisiones locales surgidas al calor de las autonómicas y las privadas. En Bilbao operaron Telebilbao, Tele 7, Canal Bizkaia y Getxo TV, con programación de cercanía, teletienda y contenido para adultos en abierto los viernes por la noche. Con la TDT y el paso a digital, muchas desaparecieron sin ruido.
Y un detalle que resume el hilo: de la televisión de pago se recuerda sobre todo la leyenda de la descodificación casera, mientras el contenido para adultos acabó emitiéndose en abierto en televisiones locales que hoy ya no existen. El recuerdo no es del canal. Es de la señal.