Caso Mascarillas: la condena que premia al que canta
La pregunta que ronda desde que se destapó el escándalo de las mascarillas es cuánto pagarían los implicados. Con la sentencia de la Audiencia Nacional sobre la mesa, el dato que escuece es que Víctor de Aldama, el comisionista que cantó como un tenor, se ha llevado 3 años. José Luis Ábalos y Koldo García, en cambio, se enfrentan a penas que doblan o triplican esa cifra.
El mecanismo es de libro: la reducción por colaboración ha funcionado. El debate que divide a los analistas no es si el sistema premia a quien delata —lo hace, siempre—, sino si esta vez el premio ha sido desproporcionado. Hay quien sostiene que sin las revelaciones de Aldama buena parte de la trama habría quedado impune; en la acera de enfrente pesa el argumento de que la justicia no debería regatear penas a cambio de información en casos de corrupción sistémica.
Lo curioso es el timing: la sentencia llega cuando el eco mediático del caso se había apagado. Y, como es costumbre, la discusión se ha centrado en los nombres y no en el patrón. Con estas primas a la colaboración, el mensaje para el próximo comisionista que se siente ante un juez es claro: mejor afinar la voz que callarse.