España gana 2,5 millones de habitantes con saldo natural negativo
España tenía 47,3 millones de habitantes en 2021. En 2026, a 1 de julio, 49,8 millones. La paradoja no está en el crecimiento, sino en su origen: entre esos dos años el saldo entre nacimientos y defunciones fue de 700.000 personas menos. Un país que pierde población de forma natural y aun así gana dos millones y medio de residentes. Y en mitad de ese cruce de cifras, Alicia del Río (@InquilinatoMad) participó en un debate televisivo sobre vivienda emitido por laSexta desde la acampada de Sol, junto a Gonzalo Bernardos.
¿Cuántos habitantes gana España y de dónde salen?
Los números del asunto son tozudos. La población pasó de 47,3 a 49,8 millones entre 2021 y 2026, un salto que no explican los nacimientos: el balance natural fue negativo en 700.000 personas. Ese crecimiento no procede del saldo vegetativo, de modo que queda por explicar de dónde sale y dónde va a vivir esa población. El debate sobre si hace falta más vivienda sigue abierto.
¿Por qué se asocia construir con burbuja?
Aquí aparece el mantra que se repite desde 2008:
construir = burbuja = precios altísimos. Según uno de los mensajes del hilo, aquello no fue una burbuja de ladrillo, sino crediticia: bancos concediendo préstamos con liquidez abundante, y con liquidez infinita cualquier activo se sobrecalienta. Explicarlo exige matices; el eslogan, no. Se ha instalado la idea simple de que edificar es malo, y con ella se bloquea cualquier respuesta. El asunto se cierra antes de abrirse.
Del propietario al fondo: qué se juega la clase media
Una línea de análisis, más incómoda, sostiene que el ahorro de la clase media ya fue esquilmado por la inflación, las burbujas y los productos financieros de dudoso diseño, y que el ladrillo es el último reducto de seguridad al que miran. La consecuencia, según esa lectura, sería el paso de un país de pequeños propietarios —la frase que Manuela Carmena popularizó sobre convertir un país de proletarios en propietarios— a una concentración en manos de fondos y de empresas públicas tipo Casa47. No hay pruebas de tal plan, pero el trasfondo explica por qué el tema despierta tanto recelo.
La acampada, los decretos y la trinchera
En paralelo, según los mensajes recogidos en el hilo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, difundió un vídeo para recabar apoyos para sus decretos de vivienda ante la votación de esa semana. Hay quien interpreta la acampada de Sol —y su coincidencia con el arranque de la campaña electoral— como una operación para que los caseros malvenden. En el lado opuesto está la experiencia sobre el terreno que relata otro participante: en una zona tensionada de Hospitalet, el boletín municipal no hablaba de suelo disponible, sino de prohibir promociones.
Dos millones y medio de residentes más, saldo natural en negativo y un parque que sigue sin moverse. ¿Cómo se explica ese desequilibrio sin hablar antes de a quién dejamos fuera?