El criador de cuervos, el potro herniado y los miles de euros del drama
La historia tiene todos los ingredientes del éxito viral: un animal enfermo, un dueño que no lo quiere, un salvador con banda de cuervos y un final en forma de recaudación. El protagonista es Otero, un gallego conocido por sus vídeos con cuervos amaestrados, que acudió a una feria de caballos y se encontró con Fiuncho: un potro desnutrido, con una hernia y destino al matadero. Según su propio relato, se lo llevó. Las imágenes no tardaron en propagarse por las redes.
Un potro con precio negativo
El episodio ha abierto una polémica incómoda. El argumento principal de los escépticos es económico: «Un potro sano para carne de unos 300 kilos cuesta unos 300 euros; del Fiuncho te pagan por llevártelo». O sea, el animal tenía tan poco valor que el vendedor habría pagado por deshacerse de él. Aun así, la historia del rescate ha provocado cientos de miles de reproducciones y, según las estimaciones que circulan, miles de euros en donaciones.
Compasión, negocio o las dos cosas
La crítica no va solo con el dinero. A quien no le encaja el personaje le extraña que alguien que cría animales para el espectáculo y come carne corriente se vista de héroe justiciero con un potro. La comparación con los caballos de pura raza de Bertín Osborne, que valen fortunas y no generan ni una fracción de esa empatía, pone el dedo en la llaga. Al final, la pregunta es simple: ¿qué habría hecho cualquiera que se encontrase con un potro herniado en una feria? Y el dato descoloca: los caballos de Bertín Osborne valen fortunas, mientras que de Fiuncho pagaban por deshacerse. Ahora su historia mueve miles de euros. El desenlace del potro, de momento, no se conoce.