México niega el primer muerto por gripe aviar que anunció la OMS
El primer fallecido por gripe aviar H5N2 en el mundo no está confirmado. La Organización Mundial de la Salud anunció un caso mortal en México, un paciente de 59 años, y el Gobierno mexicano salió a desmentirlo: sostiene que la OMS mintió sobre lo que comunicó. Dos versiones incompatibles sobre el mismo cadáver. Mientras se aclara, el manual ya está desplegado: alerta sanitaria, compras de pánico y la sospecha de que alguien está moviendo ficha.
Qué dice la OMS y qué responde México
La OMS comunicó el primer caso humano de influenza aviar H5N2 a nivel mundial, con un paciente de 59 años fallecido. El Gobierno de México respondió que la OMS mintió y que no ha muerto nadie por gripe aviar. Es el mismo patrón de siempre:
pocas certezas y dos relatos que no encajan. La discrepancia no es menor. Si el muerto existió, hay un salto de especie que vigilar. Si no existió, hay un organismo internacional publicando sin contrastar.
La secuencia recuerda a 2009. La gripe A (H1N1) entró en Bélgica el 13 de mayo de aquel año y fue el decimosexto país europeo en reportar casos. Quince años después, la maquinaria de comunicación de crisis funciona igual de rápido y con la misma opacidad.
El H5N1 como candidato a próxima pandemia
Según un mensaje difundido en el hilo, el agente más probable de la próxima pandemia es el virus Influenza H5N1, que está saltando de aves a mamíferos, incluidos humanos. La vigilancia, dicen los expertos, tendría que ser hiperactiva. El problema es que la palabra pandemia ya no activa alarma: activa memoria. Y la memoria reciente es un Gobierno gestionando una emergencia sanitaria con protocolos que dejaron a los mayores en las residencias.
Hay quien sostiene que el verdadero riesgo no es el virus, sino la respuesta institucional. Cada alerta sanitaria viene acompañada de un reglamento, un fondo y una compra pública. Hay quien afirma que el reglamento sanitario internacional se aprobó con nocturnidad y al día siguiente apareció el brote. La coincidencia, para algunos, es demasiada.
El negocio detrás de cada alerta
Según un mensaje difundido en el hilo, el Gobierno de Estados Unidos va a gastar cientos de millones de dólares para intentar hacer aparecer la gripe aviar en vacas. La cifra está sobre la mesa. A partir de ahí, el circuito es conocido: tests que dan positivo al virus, a la papaya o a la cocacola, incentivos económicos para los granjeros cuyas vacas den positivo y una industria que factura en cada eslabón.
El cálculo no es conspirativo, es contable. Las pandemias son una ruina de dinero público, y no solo por el coste de su gestión. Hay que invertir fortunas en inventarlas. La pregunta que queda sin responder es quién paga la factura final y quién la cobra.
Por qué esta vez la gente no aplaude
El reflejo de 2020 —salir al balcón a las ocho— ya no funciona. Cuando la cosa empieza a avanzar, si sales a aplaudir, la detienes. La ironía es amarga y resume el estado de ánimo: nadie va a comprar papel higiénico por un muerto que su propio Gobierno desmiente.
La desconfianza no es solo hacia el virus. Es hacia quien lo anuncia, quien lo niega y quien lo factura. Cada vez que se oye pandemia, el miedo se dirige al Gobierno antes que al patógeno. Eso, en términos de salud pública, es un problema mayor que el H5N2.
El precedente que nadie quiere repetir
Hubo un tiempo en que la gripe aviar llevaba desde 2003 buscando a su primer muerto. En el camino murió gente por moquillo, por congelación en cámaras, por embestidas de borregos, por tejas caídas, por atragantarse con dulces. La lista es absurda y real. El sesgo de atribución hace el resto: si alguien con gripe aviar muere atropellado, la causa oficial puede acabar siendo la gripe.
La lección de la covid no fue sanitaria, fue estadística. Aprendimos a contar muertos con criterios elásticos. Ahora toca decidir si el primer fallecido por H5N2 es un dato o un titular. Con las dos versiones sobre la mesa, la respuesta no está en los despachos. Está en el próximo comunicado.