Un profesor de ESO, despedido por proyectar porno en un examen
Un profesor de Educación Secundaria ha sido despedido después de que, durante un examen, se proyectara en el aula contenido para adultos que él mismo estaba viendo, al parecer sin ser consciente de que el proyector estaba encendido. El caso, que ha saltado a la actualidad en las últimas horas, acumula ya dos versiones enfrentadas: la del centro, que confirmó el cese, y la de quienes dudan de que el episodio durara los 50 minutos que se le atribuyen.
El incidente: un examen interrumpido por un descuido
Según la versión inicial, el docente había conectado su ordenador al proyector para realizar una prueba escrita. En lugar de la hoja de examen, en la pizarra apareció material pornográfico. Lo peculiar del caso no es solo el despido posterior, sino que, según el relato, nadie avisó al profesor durante los 50 minutos que duró la emisión. Los alumnos, lejos de alertarle, guardaron silencio. Algunos apuntan que estaban demasiado ocupados copiando, lo que explicaría esa extraña complicidad.
La duda de los 50 minutos: ¿exageración o realidad?
La cifra de 50 minutos se ha convertido en el principal foco de escepticismo. Quienes conocen el ambiente de un instituto sostienen que es inverosímil que una clase entera permanezca callada mientras se proyecta ese contenido. Hay quien recuerda a un profesor que veía partidos de golf en YouTube durante los exámenes sin que nadie dijera nada, pero un vídeo de esas características no pasa desapercibido. Las risas habrían llegado antes del minuto uno, argumentan los incrédulos.
El contexto: depresión, centros concertados y casos similares
La información que ha trascendido añade un matiz importante: el profesor padecía un trastorno ansioso-depresivo desde febrero de 2014, según los hechos probados de la sentencia que se ha dado a conocer. Además, el centro era un colegio religioso concertado, lo que ha llevado a algunos analistas a preguntarse si la gravedad del castigo estuvo influida por el tipo de institución. El caso no es aislado: en 2020, durante la pandemia, un empleado de una gran empresa fue sorprendido masturbándose en una videollamada con 300 personas. Y en 2025 saltó una noticia similar en Rusia, lo que demuestra que el problema trasciende fronteras.
Las consecuencias: despido, humillación pública y proporcionalidad
El docente no solo perdió su trabajo. También quedó expuesto a la humillación pública en redes sociales, algo que algunos consideran un castigo desproporcionado. Mientras unos ven un comportamiento inexcusable que merece el cese, otros subrayan que la depresión debería haberse considerado una atenuante. La sentencia, en cualquier caso, recoge que el episodio depresivo fue grave y que el médico le recomendó la baja, aunque el profesor la rechazó.
El caso queda abierto: mientras unos ven un hecho aislado de un enfermo, otros lo enmarcan en un patrón de falta de control en las aulas. Y los 50 minutos siguen sin explicarse.