El docente que negó el nacimiento de Jesús en Navidad
Un profesor de secundaria dijo en voz alta lo que muchos callan: que el nacimiento de Jesús «no es un hecho histórico, no se puede recordar». Lo escribió a propósito de la felicitación navideña del consejero de Educación de su comunidad, que le pareció «ridícula» viniendo del cargo. La respuesta fue un incendio que, casi tres años después, suma cientos de mensajes y sigue sin apagarse.
La discusión ha pasado por casi todo: filología, arqueología, teología, política y —cómo no— la nómina de diciembre.
Nihil novi sub sole.¿Existió Jesús? Lo que aportan las fuentes
El fondo del asunto es una pregunta de temporada: ¿hay pruebas de que Jesús existiera? La respuesta dominante es matizada. Su existencia como personaje histórico está ampliamente aceptada, sostiene la mayoría; otra cosa muy distinta es el relato de los milagros, que es terreno de la fe.
Los testimonios que se citan no son contemporáneos. Los
Anales de Tácito, del siglo II, mencionan a Jesús en el libro 15, capítulo 44, y lo sitúan ejecutado por orden de Poncio Pilato. La
Vida de Claudio, de Suetonio, también del siglo II, lo describe en el capítulo 25 como un mago ajusticiado por Pilato. La carta a Trajano de Plinio el Joven alude a los cristianos que adoraban a un hombre llamado Cristo crucificado.
En contra pesa un argumento repetido: no existe ninguna referencia estrictamente contemporánea y el pasaje de Flavio Josefo sería muy posterior y probablemente una interpolación. A eso se suma el ruido de las dataciones de los evangelios: hay estudios que sitúan a Marcos en la década de los 30 o entre el 35 y el 45, mientras otras lecturas lo retrasan a los años 50, 60 o 70.
La Navidad que se celebra el 25 de diciembre
Otro frente es la fecha. Buena parte de los mensajes recuerda que la Navidad cae en el solsticio de invierno, cuando el sol renace tras la noche más larga, y que antes ya existían cultos como el de Mitra o el Sol Invictus. La conclusión que se extrae es que la fiesta cristiana se superpuso a celebraciones paganas.
La réplica no niega el calendario, pero discute el corolario. Que la elección del día responda a criterios políticos o de tradición romana no convierte la Navidad en otra cosa, viene a decirse. Compararla con que los japoneses coman mochis mientras aquí se come turrón no demuestra nada.
El mensaje frente al mito
Aquí el intercambio se vuelve filosófico. La tesis de fondo es que el personaje no se puede separar del mensaje: ¿quién compuso las parábolas del buen samaritano, del hijo pródigo o de la viuda pobre si no hubo autor? La pregunta se plantea como un problema de falsificación: suplantar a Beethoven exige ser tan bueno como Beethoven.
Enfrente, la lectura que ve en las palabras atribuidas a Jesús un producto de su época y de la transmisión oral posterior, que fue añadiendo capas sobrenaturales a un mensaje original de liberación. Y una tercera vía: la fiesta pagana del solsticio por un lado y el predicador judío del siglo I por otro, sin que lo uno explique lo otro.
Espartaco, los reyes y la comparación incómoda
Una de las derivaciones más curiosas lleva a Espartaco. Se plantea que fue crucificado por no querer ser esclavo, que no pretendía ser un dios y que quizá merecería una conmemoración más que el propio Cristo. La contestación es que los mensajes no son equiparables: uno presentaba la otra mejilla y sus discípulos decían que resucitó; el otro no era, sencillamente, un ingenuo.
De la teología a la paga doble
Como el asunto se enreda, la conversación acaba donde suelen acabar estos debates: en el bolsillo. Una parte pide al docente que, si no cree que haya nada que celebrar, renuncie a las vacaciones escolares y a la paga extra de diciembre. «¿A qué no renuncia a la paga doble y a las vacaciones?», resume la postura.
El cierre del relato no está en la teología, sino en el calendario. Hasta 1582 se utilizaba la datación ab urbe condita; el cómputo que hoy da nombre a los años, contado desde un nacimiento discutido, es una convención posterior. Dos milenios de historia se ordenan a partir de una fecha que sigue sin consenso. Y hasta quien niega al personaje necesita nombrarlo para negarlo.