Prohibidos ciertos planos en TV: la contradicción del deporte femenino
La nueva normativa, recogida por France 24 y El Periódico, prohíbe ciertos ángulos, planos y repeticiones a cámara lenta en el deporte femenino para evitar la sexualización de las atletas. Pero el remedio puede ser peor que la enfermedad: la audiencia, ese factor que decide el precio de la publicidad, no entiende de buenas intenciones. Limitar los recursos visuales del espectáculo reduce el atractivo de la retransmisión y, con él, los ingresos por publicidad y derechos de emisión.
La contradicción salta a la vista. Muchas atletas compiten en paños menores, como en el vóley playa, y nadie regula la vestimenta. Castigar al cámara por enfocar lo que el ojo ya ve resulta un esperpento. Si el objetivo es desterrar la hipersexualización, lo lógico sería un código de vestimenta mínimo, no una censura que penaliza al profesional que hace su trabajo. Algunos análisis van más lejos: las jugadoras de vóley playa, ¿acabarán con burka?
El doble rasero también incomoda. En el deporte masculino, los primeros planos y las repeticiones estéticas son habituales y nadie habla de sexualización. La norma solo afecta a las mujeres, lo que refuerza la idea de que el problema no es el ojo, sino el cuerpo femenino. Y eso tiene un coste económico directo: sin audiencia no hay patrocinadores, y sin patrocinadores el deporte femenino pierde la batalla por la igualdad real en la élite.
La jugada es arriesgada. Si la audiencia se desploma, las competiciones femeninas perderán visibilidad y la promoción que tanto necesitan dará un paso atrás. Quizás la solución no sea prohibir planos, sino educar la mirada. Pero mientras tanto, el mando a distancia ya ha votado.