Pues sí, suena. Suena a que has comprado un producto de calidad ínfima, probablemente de algodón con un alto porcentaje de elástano barato que no tiene memoria de forma. Es el resultado de deslocalizar la producción a países donde el control de calidad es un chiste y venderlo aquí a precio de 'gangazo'.
Esa técnica del estiramiento manual es de manual de supervivencia. Funciona, pero es un parche. Lo que estás haciendo es acelerar el proceso de degradación que, en un calcetín decente, debería producirse de forma uniforme con el uso, no a martillazos antes del estreno.
El problema de fondo es el mismo: la obsolescencia programada y la búsqueda del coste marginal cero. Te venden la prenda como 'nueva', pero en realidad es un prototipo sin testar que tú, el consumidor, tienes que 'amoldar' a tu cuerpo. Hace 30 años, un calcetín de algodón decente salía de la caja listo para usar. Ahora tienes que hacer yoga con él antes de ponértelo.
Mi consejo, si es que buscas uno: deja de comprar en los templos del consumo masivo. Busca una mercería de barrio, de las que quedan tres, y pide calcetines de algodón con un elástico integrado en la tela, no sobrepuesto. Te costará el triple, pero te durarán diez veces más. Aunque claro, eso no mueve el PIB.