Del frontal del CLA al Dacia de 155 CV: el hilo vira
El tramo arranca con una tanda de diseños y acaba hablando de un Dacia. En medio, un cálculo que se repite: el Xiaomi que en China sale por
30.000 euros y aquí, según un forero, rondará los
45.000. Con eso ya hay tres peleas montadas.
Qué se ha sabido
El hilo abre con la crítica al BMW Serie 3 de 2027: parrilla convertida en tira led sobre negro piano, perfil que a un participante le recuerda a un Saab antiguo o al culo de un Alfa, e interior que lee como copia del Tesla Model 3. Del
frontal del Mercedes CLA eléctrico dice algo parecido, con símil de casco de stormtrooper incluido.
En ese punto alguien enlaza los vídeos de YouTube que circulan en el tramo,
, y otro contesta directamente que
pasa de ver el vídeo, que la respuesta ya la tiene. Ese mismo participante pone las cifras sobre la mesa: aranceles de más del
100% y aun así sin capacidad de competir; toda la tecnología de baterías y motores eléctricos es china; y la legislación europea, sostiene, bloquea tanto la conducción autónoma como el hidrógeno.
Otras cifras del tramo. Un forero habla de un
50% de impuesto ya aplicado a los coches chinos —no coincide con el 100% del anterior, y ahí queda el desacuerdo—. Del Xiaomi se dice que está en
30.000 en China y que se prevé cerca de
45.000 aquí. Sobre el nuevo Hyundai Tucson, presentado ese día, un participante lo ve bien como SUV y calcula que saldrá más barato que el Xiaomi YU7. Y el Mazda 6e, apunta, es en realidad un Changan 07 con carrocería Mazda.
El giro llega por abajo. Los híbridos de Dacia de
155 CV, ya en Duster y Sandero, se colocan como compra maestra de bajo coste. Un dueño de un Bigster con ese motor confirma consumo medio de
5 y dice que corre si se le pide. Para los que no llegan a más, hay quien menciona
una bici eléctrica como alternativa real. Y en fiabilidad, un forero recuerda Teslas con casi un millón de kilómetros sin incidencias. Frente a eso, otro avisa de que los coreanos se devalúan porque los repuestos o cuestan un Potosí o no aparecen.
Dónde está la bronca
Dos ejes. El primero, si el diseño europeo se ha caído. Un bando lo da por hecho: precios que suben, acabados que bajan, coches cada vez más feos e intrascendentes, y una sensación de que la soberbia está matando al sector. La respuesta desde el otro lado: los europeos tienen
más originalidad que los chinos copia y pega, aunque se conceda que el Mercedes es el menos agraciado de los dos. Y una excepción que se repite: solo una marca española mantiene diseños con algo de carácter.
El segundo eje es el precio. Hay quien pide sin rodeos coches fiables por debajo de
20.000 euros y avisa de que, si no existen, no le interesan. Se le contesta que con ese dinero no habrá ni fiabilidad ni calidad, y que se mire un patinete. También entra el matiz de que Europa no es China, donde el Estado patrocina a sus fabricantes y estimula el consumo. Los 20.000, se viene a decir, no dan para una batería, un motor y un coche que aguante.
En medio cae la tesis que más se repite. Se apostó por el eléctrico sin dominar una sola pieza de la tecnología; el primer paso no sería subir aranceles, sino sacar de los coches equipamiento que suma miles de euros y aporta poco. De todos los sistemas de asistencia, solo dos se salvan: el frenado automático ante colisión y el detector del ángulo muerto. La réplica es pragmática: esos sistemas se pueden apagar con un botón. Y una voz resume el malestar: años entregando el terreno a Oriente por codicia, sin que responda ningún responsable.
Hay además una pelea de motor pequeña y concreta. Un forero defiende que el 155 CV se queda corto en un coche grande y torpón, y que el 140 CV es más solvente con poco más de consumo. Del otro lado se responde con los
109 CV reales en carretera, demasiadas pantallas que alimentar y la sensación de que toca bajar de gama.
Qué cambia respecto a antes
Entra un eje que no estaba: el diseño como termómetro. Lo que antes era cuenta de aranceles y baterías pasa a ser juicio estético, y de ahí sale media bronca del tramo. También aterriza la vía low cost: híbrido de Dacia, consumo de 5 y quien admite que tocará irse a eso porque no da el presupuesto para más.
Lo otro que se mueve es el calendario. Se da por hecho que el año que viene desembarcan marcas chinas con gama completa, y que entonces se verá si el problema era el precio o el producto. Con un matiz que nadie rebate:
yo no he visto ninguno en la calle. Todavía.
Y una sospecha sobre Bruselas que reaparece: que Alemania acabará pidiendo otra norma a medida parida por la UE.