Cien actos por Franco: el estreno se queda en playback
El primer acto de los cien que el Gobierno ha programado para conmemorar el cincuenta aniversario de la muerte de Franco se cerró con un vídeo viral: una artista con el autotune activado antes de empezar a cantar. El episodio, difundido en redes, ha servido para que la conversación pública se parta en dos: los que ven en el despliegue oficial un ejercicio de propaganda a cargo del erario y los que consideran que la cifra de cien eventos es, sencillamente, una exageración. El acto contó con la reinterpretación de «Libertad sin ira», el tema que Jarcha popularizó en 1976, a cargo de una cantante presentada por la prensa como autora de «música para lesbianas».
Qué son los cien actos por el cincuenta aniversario de la muerte de Franco
El programa oficial contempla cien actos a lo largo de un año, lo que equivale a
un acto cada tres días y medio o, dicho de otro modo, dos por semana. La cifra, lejos de pasar desapercibida, se ha convertido en el eje de la polémica: hay quien sostiene que semejante calendario responde a una estrategia de ocupación permanente del espacio público, y quien replica que se trata de una conmemoración institucional como cualquier otra. Lo que nadie discute es que el estreno fue accidentado.
La primera cita incluyó la interpretación de «Libertad sin ira», canción asociada a la Transición. La versión, con autotune y playback, fue calificada en redes de «teatro» y de «vergüenza ajena». El vídeo se viralizó en pocas horas. La artista, según las informaciones difundidas, se mostró visiblemente contrariada durante la actuación, un detalle que algunos leyeron como síntoma de que el montaje no funcionaba.
El coste: quién paga los cien actos y cuánto cuestan
La pregunta sobre el coste recorre toda la discusión. Al tratarse de actos oficiales, el gasto sale de
presupuestos del Estado, lo que ha llevado a varios análisis a hablar de «enchufados» y de reparto de dinero entre los organizadores. No hay cifra oficial desglosada en el material disponible, pero sí una sospecha extendida: que el número real de actos celebrados será muy inferior a cien y que el presupuesto se ejecutará igualmente. Es la crítica que resume la idea de que
la Franquicia —así se ha bautizado al programa en redes— pagará cien actos aunque solo se hagan quince.
El argumento contrario también circula: si se celebra la muerte de Franco, sostienen algunos, también podría celebrarse su vida y su obra, y el intento de arrojar descrédito sobre la figura histórica acaba produciendo el efecto inverso. Es una tesis que aparece formulada sin ambages: «contra más mierda intentan tirarle al caudillo más les sale el tiro por la culata».
La comparación que incomoda: los ministros y otros aniversarios
Uno de los mensajes más difundidos del hilo compara la asistencia institucional a distintos actos. Según ese material, al acto por Franco acudieron
los 22 ministros, mientras que al aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco no fue ninguno. La misma fuente añade que al funeral por las víctimas de la DANA acudieron tres ministros y a la votación de la ley ELA, dos. La comparación se resume en una palabra: «norcoreano».
No es un dato verificado de forma independiente en el material, pero funciona como termómetro del malestar. La crítica no es solo al contenido de los actos, sino a la asimetría de la presencia institucional: mucha para lo propio, poca para lo ajeno.
La grieta en la izquierda: del «poco que celebrar» al «ya está bien»
La discusión no se agota en el eje izquierda-derecha. Hay intervenciones que cuestionan el propio formato: «¿A quién se le ocurre hacer cien actos? Con dos o tres iban ya cenados». Otras ironizan sobre la agenda de la vicepresidenta y su supuesta incapacidad para acudir a todos. Y algunas señalan que el problema no es conmemorar, sino hacerlo mal: «Pueden celebrar que murió pero no se puede celebrar que vivió y gobernó?».
El cansancio recorre el hilo. La sensación dominante no es tanto de indignación como de
saturación: cien actos, dos por semana, durante un año. La política convertida en calendario.
Qué se juega el Gobierno con esta conmemoración
El episodio del playback tiene una lectura política evidente: un acto pensado para proyectar solemnidad institucional termina convertido en meme. La oposición encuentra munición sin necesidad de argumentar. Y el Ejecutivo, según los críticos, refuerza la percepción de que gobierna por gestos y no por gestión.
La pregunta que sobrevuela el asunto no es si Franco murió hace cincuenta años —eso es un hecho—, sino si hacían falta cien actos para recordarlo. La respuesta, a la vista del estreno, no parece unánime.
¿Cuántos de esos cien actos se celebrarán de verdad y cuántos quedarán en el presupuesto sin ejecutar?