Franco, el cauce del Turia y el fallo viral de Antena 3
¿Tenía razón Franco? La pregunta, formulada así, suena a provocación de barra de bar. Pero circula un vídeo en el que un entrevistado, con mascarilla y gafas, suelta en pleno directo de Antena 3 que el nuevo cauce del Turia salvó Valencia y que fue obra del régimen anterior. La reportera intenta cortarle. Él insiste. Y el fragmento se ha convertido en uno de los clips más compartidos de la cobertura de la catástrofe.
El asunto tiene una parte incómoda que trasciende la bronca ideológica: el **Plan Sur**, el desvío del río Turia por el sur de la ciudad, se proyectó tras la riada de 1957 y se ejecutó en las décadas siguientes. En la discusión pública se repite que ese cauce canalizó caudales enormes durante la última gran inundación mientras buena parte del casco urbano quedaba seco. La cifra que circula es de **2.000 metros cúbicos por segundo** evacuados por el nuevo trazado.
El vídeo que Antena 3 no esperaba
La escena es casi de manual. Un chaval con mascarilla, aspecto tranquilo, responde a la cámara. Empieza hablando de los políticos en general —con Feijóo en pantalla— y la periodista asiente. En el momento en que menciona al anterior jefe del Estado, el gesto cambia. Ella levanta la mano, repite «no, no, no» y trata de taparle la boca. Él sigue.
Hay quien interpreta ese corte como una prueba de libro de estilo. Otros ven simplemente a una profesional gestionando un directo incómodo. Lo cierto es que el clip ha funcionado como un acelerador de un fenómeno que ya venía de antes: la reivindicación, medio en broma medio en serio, de infraestructuras heredadas del franquismo cada vez que hay una catástrofe.
¿Por qué se compara el Plan Sur con la DANA?
Porque el barranco del Poyo y el viejo cauce del Turia son el corazón del desastre. La comparación que se repite es sencilla: la ciudad quedó seca, los municipios del área metropolitana no. Y de ahí sale la pregunta incómoda: si el desvío funcionó, ¿por qué no se ha hecho nada equivalente con los barrancos que rodean la capital?
En el fondo del asunto hay un dato que nadie discute: el Plan Sur se diseñó tras una riada que anegó Valencia en 1957. La obra se prolongó durante años y cambió la geografía de la ciudad. Que eso se hiciera bajo una dictadura y que hoy se siga usando no convierte automáticamente al dictador en ingeniero hidráulico. Pero tampoco convierte la observación en delito.
El francomodín y la batalla del relato
La conversación derivó rápido hacia un terreno más conocido: el uso del pasado como arma arrojadiza. Una parte del público sostiene que el régimen anterior construyó obra pública sin expoliar al contribuyente porque «prácticamente no había impuestos». El argumento ignora que aquella España era mucho más pobre y que la presión fiscal baja iba acompañada de salarios bajos y servicios públicos mínimos.
Otra corriente responde que comparar épocas es tramposo: el país de los años sesenta no tenía ni la demografía, ni la economía, ni las competencias autonómicas de hoy. Y que la ausencia de impuestos era, en realidad, ausencia de Estado del bienestar. Ninguna de las dos posturas se ha impuesto en el intercambio de mensajes.
Lo que se cuela en la discusión: el clima y los bulos
Como suele pasar, el asunto derivó hacia territorios menos sólidos. Apareció la teoría de que la tormenta fue «artificial» y que alguien la provocó. No hay ninguna prueba que respalde esa afirmación, y la comunidad científica la descarta. También se colaron referencias a un supuesto «fallo en Matrix» y a un segundo vídeo en el que una entrevistada habría pedido que se estrellara el avión de alguien. Material de sobremesa, no de hemeroteca.
Más sustancia tiene la crítica a la gestión de las alertas. Se repite que hubo un tramo sin datos del barranco del Poyo cuando el caudal pasó de **28 a 1.686 metros cúbicos por segundo**. Ese salto, si se confirma, explica por qué muchos municipios no recibieron aviso a tiempo. Es la parte del debate que menos titulares genera y la que más vidas pudo costar.
El detalle que nadie quiere mirar
La discusión sobre Franco es ruidosa. La discusión sobre por qué no se ha dragado, ampliado o monitorizado el barranco del Poyo es silenciosa. Y esa asimetría, más que cualquier vídeo viral, dice bastante de cómo se discute en España: se discute el pasado porque el presente obliga a repartir responsabilidades.
Al final, el chaval de la mascarilla tenía un argumento y una provocación. El argumento se puede discutir. La provocación ha funcionado mejor que cualquier informe técnico. Ironía fina para un país que sigue discutiendo de Franco mientras el agua busca su cauce.