¿Ha superado Pyongyang al skyline de Madrid? La comparativa que divide
Pyongyang ha enseñado su perfil de torres y Madrid responde con una fotografía desde La Marañosa. La polémica que recorre 2026 no es solo estética: enfrenta dos modelos de ciudad, uno vertical y vacío, otro denso y enredado. Y ninguna de las dos imágenes sale indemne del análisis técnico.
La foto de Madrid que levanta suspicacias
La imagen, difundida en la primavera de 2020 como ejemplo de la ciudad sin contaminación durante el confinamiento, muestra la sierra nevada muy cerca y los principales rascacielos alineados. La posición de Torrespaña respecto a las Torres Kio y las Cuatro Torres fue puesta en duda. Unos defienden que un teleobjetivo comprime las distancias y hace posible esa perspectiva; otros sostienen que es un montaje o una imagen generada por IA. La discusión técnica llegó a mencionar los seis barrios que quedan entre el Pirulí y el complejo de torres, a unos 700 metros de altitud.
Pyongyang, un skyline de escaparate
La capital norcoreana exhibe grandes bloques que podrían competir en altura con cualquier ciudad asiática. Pero en las fotografías nocturnas apenas se ven luces encendidas ni coches circulando. Ese vacío alimenta la tesis de que muchas torres son fachadas o están deshabitadas. Madrid, con su casco histórico, sus barrios y su tráfico, ofrece un perfil menos monumental pero más humano. La comparativa se convierte entonces en una cuestión de fondo: ¿un skyline es mejor cuánto más alto, o cuánto más habitado?
La guerra europea contra el rascacielos
Detrás de la polémica asoma un viejo reproche: en España y en gran parte de Europa está mal visto construir en altura, mientras que en Asia se celebra. El resultado es que Madrid concentra sus torres en un solo punto, la zona de AZCA, y Pyongyang expande sus bloques como un escaparate. Al final, la discusión sobre cuál es el mejor skyline parece una excusa para hablar de lo que cada sociedad valora en su arquitectura.
La próxima vez que alguien te enseñe una foto de un skyline, mira más allá de la silueta: la cámara, la luz y la perspectiva pueden venderte una ciudad que no existe. Y quizás Benidorm, con sus torres junto al mar, sea el único que no engaña.