Qué es Europa: la disputa entre herencia clásica y ADN
La pregunta que abre el asunto no es menor: por qué Suecia, Finlandia o los países bálticos se consideran Europa sin discusión mientras Turquía, Siria o Líbano quedan fuera. El planteamiento inicial sostiene que los primeros eran «salvajes paganos hasta hace nada» y los segundos son «la cuna de nuestra civilización». A partir de ahí, 178 respuestas que van del ADN al Imperio bizantino.
Qué criterios definen Europa según el debate
La primera línea de respuesta es religiosa: la Cristiandad como elemento omnipresente durante siglos. Se argumenta que, desaparecido el cristianismo como práctica mayoritaria, lo que queda es su herencia cultural. La objeción llega rápido: el cristianismo nació en Oriente Medio y allí siguen existiendo comunidades cristianas, como los maronitas libaneses.
La segunda línea es racial y lingüística. Se sostiene que los turcos son un pueblo de origen asiático que expulsó a poblaciones griegas de Anatolia, y que sirios y libaneses tienen raíces árabes. La réplica: los turcos actuales son mezcla de bizantinos que se quedaron y turcos que llegaron de Asia Central, y su aspecto es mediterráneo. El mismo argumento serviría para húngaros o finlandeses, de origen ugrofinesa, y nadie les discute la europeidad.
La genética como argumento: gallegos, finlandeses y argelinos
Aquí aparece el dato más repetido del asunto: un forero afirma que un gallego está
tres veces más cerca genéticamente de un finlandés que de un argelino, y casi el doble de cerca de un japonés que de un argelino. La conclusión que se extrae es que la cercanía cultural no compensa la distancia genética.
La contrarréplica no se hace esperar: la agricultura y la ganadería nacieron en Oriente Medio, y por esa regla de tres un agricultor finlandés estaría emparentado con un sirio. El intercambio se queda ahí, sin resolución.
El caso libanés: de los cruzados a la guerra civil
Una parte del análisis sostiene que buena parte de los libaneses desciende de los cruzados y que el país sufrió una expulsión de cristianos cuando estos eran mayoría. Se añade que Líbano acumula
quince años de guerra civil, dieciséis de ocupación siria hasta 2005, ocupación israelí hasta 2000, dos guerras con Israel y la explosión de Beirut. La conclusión que se defiende es que su supervivencia como Estado tiene mérito.
La objeción es directa: España también sobrevivió a romanos, visigodos, musulmanes y franceses, y no es Tercer Mundo. El contraargumento: la guerra civil española duró tres años y hubo ayuda exterior para reconstruir; Líbano no tuvo esa red.
Bosnia, Albania y el problema de las excepciones
Si el criterio es la religión, Bosnia y Albania son mayoritariamente musulmanas y están dentro de Europa. Si el criterio es la geografía, Turquía tiene una parte en el continente. Si el criterio es la historia, el Imperio bizantino fue europeo y cristiano, y su territorio hoy es Turquía.
Ninguna definición cierra el círculo. La discusión deriva hacia si los hispanoamericanos son europeos por lengua y cultura, y hacia el papel de la inmigración en la identidad europea. El punto donde el análisis se atasca es siempre el mismo: cualquier criterio único deja fuera a alguien que nadie discute.