Iron Maiden: el ADN progresivo que pocos quieren ver
Que Iron Maiden es una de las bandas más influyentes del metal es indudable. Pero lo que no siempre se cuenta es que su sonido no nació del vacío ni del primer disco de la NWOBHM. El debate sobre sus influencias revela una red de conexiones que va mucho más allá del rock duro. Steve Harris, bajista y cerebro de la banda, ha reconocido su deuda con Wishbone Ash y UFO. Sin embargo, los rastros llegan hasta Jethro Tull, Thin Lizzy y hasta el prog más ácido de King Crimson. ¿El dato que no sale en las revistas? La voz de Rob Halford en los primeros Judas Priest —y por extensión la de Paul Di'Anno— bebe directamente del dramatismo de Peter Hammill (Van der Graaf Generator).
Las guitarras gemelas: la herencia de Thin Lizzy
El ataque de guitarras gemelas de Maiden, con los duelos entre Dave Murray, Adrian Smith y Janick Gers, tiene un padre claro: Thin Lizzy. Discos como
Jailbreak (1976) y
Live and Dangerous son el molde. Steve Harris lo ha citado en varias entrevistas. El riff melódico y la épica en formato canción se fraguaron ahí. No es casualidad que el primer gran éxito de Maiden, 'Running Free', tenga esa energía de hard rock con duelo de solos.
El bajo galopante: más que Wishbone Ash
El bajo de Steve Harris es único, pero sus raíces están en Martin Turner (Wishbone Ash) y Chris Squire (Yes). El galope constante, las líneas melódicas y el protagonismo del bajo en la mezcla vienen de esos dos referentes. Aunque Wishbone Ash se descarta como influencia directa por su sonido más rockero, el estilo de bajo —particularmente el de Turner— es el esqueleto del sonido Maiden. El propio Harris ha dicho que escuchaba mucho a Yes y a Jethro Tull.
El eslabón perdido: Jethro Tull y el cambio de batería en Thick as a Brick
Uno de los puntos más finos del debate es la influencia de Jethro Tull. No solo por el bajo de Harris, sino por la batería. El cambio de Clive Bunker a Barriemore Barlow en
Thick as a Brick (1972) supuso un salto técnico que marcó el sonido de la banda. Barlow, considerado por John Bonham como uno de los mejores baterías de Inglaterra, influyó en la precisión y potencia de Clive Burr y Nicko McBrain. Ese disco, junto a
Aqualung, es el puente entre el blues y el prog que luego Maiden llevaría al extremo.
El lado oscuro: King Crimson y el metal extremo
King Crimson es otra sombra alargada. El disco
Red (1974) contiene riffs y atmósferas que prefiguran el metal más pesado. El debate aquí es si esa influencia llega directamente a Maiden o es más bien una coincidencia en la evolución del género. Lo cierto es que el caos controlado de Crimson y su actitud de 'todo se desmorona pero sigue adelante' resuena en la épica trágica de canciones como 'Hallowed Be Thy Name'.
El puzzle de influencias de Iron Maiden es más complejo de lo que parece. Más allá de los nombres obvios, hay una corriente subterránea de prog, blues y punk que configura su sonido. Queda la pregunta abierta: ¿dónde queda el punk en esta ecuación? El debate no lo aclara del todo, pero sí deja claro que Maiden no sería lo mismo sin los discos que escuchó Harris antes de formar la banda.
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