El eclipse del día 12: entre el fin del mundo, el aikido y la física
¿Qué energía trae un eclipse? Lo mismo da la oscuridad absoluta que la oportunidad de practicar aikido con el universo. La cita del día 12 divide a quienes se encierran en casa y a quienes quieren canalizar el fenómeno a su favor. La física, mientras tanto, mira hacia otro lado: la única radiación relevante es la que daña la retina.
Superstición con pedigrí histórico
Que un eclipse despierte miedos no es novedad. Antes se decía que un dragón devoraba al sol; hoy se habla de ventanas al mal o de energías que tocan el alma. Cambian los disfraces, pero el guion es el mismo. El comercio también hace de las suyas: desconfiar de las gafas baratas es razonable, aunque la razón sea la pura lógica de mercado, no la astrología.
El negocio de la oscuridad
La recomendación de quedarse en casa ese día es pánico cultural. La ciencia no encuentra conexión entre la alineación de los astros y el estado de ánimo de un país que, según una de las voces, es “inmune a lo positivo”. La cita astronómica se ha convertido en termómetro del escepticismo patrio.
El contrapunto: energía potencial elástica
Entre apocalípticos y gurús del aikido, siempre queda quien baja a la física: la única energía de un eclipse es la potencial elástica, y poca cosa más. La comparación con la Edad Media aparece sola. Las opiniones completas incluyen desde consejos de aislamiento hasta un manual de aikido cósmico que merece la pena leer.
Mientras unos ven una puerta al mal, otros desempolvan los libros de texto. La única energía que sobra es la de la imaginación. Eso sí, si mira al sol, que sea con certificación: el astro no entiende de corazonadas.