España, cuarto país con más inflación de la UE: ¿quién es el culpable?
España se sitúa como el cuarto país con mayor inflación de la Unión Europea, con un 4,5% anual en agosto, solo por detrás de Lituania (5,8%), Chipre (5,2%) y Bulgaria (5,1%). El dato, publicado por Eurostat, no es casualidad: responde a una combinación de factores que van más allá del relato oficial.
Las causas que se barajan
Hay quien sostiene que la presión fiscal y la burocracia son las principales culpables. El argumento: los impuestos y las normativas encarecen la producción y los empresarios trasladan esos costes al precio final. Las inspecciones sancionadoras y los requisitos de accesibilidad, por ejemplo, se citan como ejemplos de gastos absurdos que acaban en la factura del consumidor.
Otros apuntan a factores externos, como la guerra en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz, que habrían disparado los precios de las materias primas. Sin embargo, esa explicación no convence a todos: ¿cómo se justifica entonces que el cereal esté también por las nubes?
El factor demográfico
Una corriente de análisis señala a la inmigración como un factor de presión sobre la demanda. España ha aumentado su población en medio millón de personas al año, y ese crecimiento, dicen, se traduce en más consumo y, por tanto, en más inflación. La idea es polémica, pero está sobre la mesa.
Mientras tanto, el ciudadano medio lo nota en la cesta de la compra. La pregunta es si esta tendencia se corregirá o si España seguirá acercándose a la deriva argentina. Los datos apuntan a que, sin cambios estructurales, la inflación seguirá siendo un lastre para el bolsillo de los españoles.