El hilo se pelea por qué cuenta como famoso olvidado
El tramo arranca a nombres sueltos y acaba en un pique. Entre el 3 y el 21 de octubre de 2021 se escriben
400 mensajes. La mecánica es simple: alguien suelta un nombre, alguien lo corrige, alguien pregunta si está muerto y alguien responde con otro nombre. A la tercera página ya nadie sabe si el juego consiste en acordarse o en no acordarse.
Qué se ha sabido
Cae una lista larga. Miriam Díaz Aroca, Carlos Carnicero, Jaime Bores, Amparo Larrañaga, Ángeles Martín, Ximo Rovira, Agustín Bravo, Marta Chávarri, El Chapis, Estíbaliz Sanz, Jaimito Borromeo, Brittany Murphy, Vladimir Tkachenko, Silke, María Abradelo, Inma del Moral, Arancha del Sol, Carmen Alcayde. Y de una tacada, el reparto de Los Serrano, Al Salir de Clase, Compañeros, Verano Azul y Juego de Tronos.
Alguna ficha llega con fecha. Un forero apunta que
Jordi Estadella murió once años atrás. Otro recuerda que Mané, de Mané y Nacho Dogan, falleció a finales de los 90. De Coronas se dice que lleva
14 años con Ilustres Ignorantes. Y de un nombre retirado se asegura que ya ronda los
80 años y que quien se aparta a tiempo gestiona mejor que quien sigue subido a un escenario.
El Pionero funciona como servicio de información. A cada nombre que cae, responde con su paradero: que si Agustín Bravo cubre temporadas en la radio, que si Elisenda Roca hace ahora las preguntas de Saber y Ganar, que si Bricomanía sigue emitiéndose. Hay ratos en que el hilo parece un directorio más que un debate.
También se lía con los enlaces. pizpi y gostosa deja una ristra de vídeos de YouTube con la misma palabra de despedida, y alguno de esos vídeos se comenta antes de seguir adelante.
Y se cuela una foto, la de
Loreto Valverde en una premiere, que abre su propia ronda de recuerdos.
Dónde está la bronca
Aquí salta la discusión de fondo: qué es exactamente un famoso olvidado. Un participante lo resume: aquí lo que había que poner son famosos olvidados y
nadie dijo que tuvieran que estar vivos. La respuesta es que entonces el juego no vale, porque media lista de difuntos sigue teniendo público.
El caso más discutido es el de Apeles. Un forero sostiene que es el ejemplo perfecto de hombre al que ya no recuerda nadie y, en el mismo mensaje, admite que cada dos por tres salen artículos sobre él. Otro le da la vuelta: precisamente por eso no está olvidado. La misma paradoja salta con Arancha del Sol: una parte dice que desapareció por decisión propia, otra responde que sale en televisión al menos una vez al año y que ha pasado por realities.
Segundo choque, el de retirarse o seguir. Unos defienden que saber apartarse y gestionar el patrimonio es más digno que arrastrar viejas glorias por vanidad o por falta de dinero. Otros recuerdan que un artista con público fiel en otro país no tiene por qué hacer el ridículo, solo cantar donde se lo piden. Y hay quien replica que un retirado no está olvidado.
Tercer roce, más corto: la trayectoria de dos actrices de los 90. Una sale en producciones que casi nadie ve; la otra está en proyectos comerciales. Se discute si la diferencia es el agente o la suerte, y alguien zanja con ironía que ya no sabe de qué se está hablando. A otro le corrige una fecha de memoria y queda claro que nadie va a mirar el dato.
Y aparece la paradoja del foro dentro del foro: un participante sostiene que el tal Apeles es un famoso olvidado que sale cada dos por tres en artículos, así que por definición no está olvidado.
Hay quien se cansa y lo suelta sin anestesia:
ver este hilo es como leer las esquelas de un periódico.
Qué cambia respecto a antes
El juego se desordena. Ya no basta con tirar un nombre: hay que justificar que está olvidado y, si cabe, que sigue vivo. Esa exigencia parte el hilo entre los que quieren listas y los que quieren debate. Entra además el criterio de que a algunos no se les ha olvidado nadie, sino que se han retirado por gusto.
Cambia también el tono. Del chiste inicial se pasa a la confesión: un forero cuenta que llevó a un rostro conocido en un viaje compartido y que fue uno de los trayectos más raros de su vida; otro confirma que el hilo le ha quitado el sueño. Un tercero presume de haberlo leído entero de arriba abajo, casi 400 mensajes, como quien repasa un álbum de recortes. Y otro más suelta que ya le da pereza tanta nostalgia ochentera y que estos hilos nunca acaban de morirse.
Aparece un criterio nuevo que no estaba: la falta de información. De un nombre se dice que sigue viva pero que al buscarla no hay dato concreto de dónde está; de otro, que ya no aparece ni en las hemerotecas. El olvido deja de ser una sensación y se convierte en un problema de búsqueda.
Nada se resuelve. Nadie gana el juego. Queda una lista abierta y la sensación de que el siguiente nombre va a sonar un poco y a no sonar nada.