La fantasía del caos migratorio: por qué la profecía de los 3 millones no se sostiene
Imaginen la escena: España ardiendo, ciudades asediadas, el Gobierno paralizado. La profecía, que circula en debates económicos de internet, asegura que en diez años Ceuta y Melilla serán marroquíes e incluso Canarias, y que tres millones de personas de origen magrebí serán «activadas» para sembrar el caos. El problema es que los datos no acompañan.
Una cifra que no sale de ninguna proyección demográfica
Las proyecciones demográficas disponibles apuntan a un crecimiento moderado de la población de origen inmigrante, no a una multiplicación explosiva. Para alcanzar cinco millones en diez años, la inmigración neta tendría que triplicarse y superar con creces los registros históricos. Nada en las tendencias actuales sugiere ese salto. La «activación» de tres millones de personas en edad militar pertenece al terreno de la especulación geopolítica, no al análisis económico.
El miedo como argumento económico
Detrás de estas narrativas se esconde una ansiedad real: el impacto de la inmigración sobre el estado del bienestar, la presión sobre salarios y vivienda, y la sensación de que las instituciones no responden. Hay quien responde con ironía —un preparacionista que compra chilaba y cuscús, otro que sugiere invertir en grúas—, pero el escepticismo ante el apocalipsis anunciado es más común de lo que parece. Incluso entre los que aceptan el diagnóstico, la mayoría ve el remedio en la política, no en la huida.
Y ahí queda el dato que descoloca: los que más aire dan a estas profecías son los primeros en anunciar que se van del país. La contradicción no parece preocuparles. Quizá porque el objetivo no es describir el futuro, sino canalizar un presente que incomoda.