Quién agrede a quién: el relato que no encaja con los vídeos
Cada vez que aparece un vídeo de una agresión en una mesa informativa, el relato se reordena en cuestión de horas. La versión instalada da por hecho un origen claro de la violencia callejera con motivación política. La contraria, cada vez más ruidosa, sostiene que buena parte de esos episodios serían un montaje o directamente falsos. El número que circula —nueve de cada diez— no sale de ninguna estadística oficial, y ese es justo el problema.
Dos agresiones en los mismos días
En Sant Cugat, una carpa informativa de VOX habría sido atacada, según un vídeo difundido en redes. En Oviedo, dos médicos de familia habrían recibido una paliza, según la denuncia pública de un tercero. Los dos episodios se cruzaron en el calendario y cada bando eligió el suyo para contar la película. A esto se suma, según se relata, un episodio previo en el que un hombre de 70 años habría ingresado con conmoción cerebral tras un incidente en una mesa informativa.
La «caza de neonazis» como etiqueta
Hay quien sostiene que el término funciona como coartada para justificar agresiones que no tendrían nada de defensa legítima. Enfrente pesa el argumento de que esos episodios existen, están grabados y no admiten excusa. La discusión, como suele ocurrir, acabó derivando hacia otro sitio: el auge de China y el reparto de poder global. Porque cuando el asunto es incómodo, siempre aparece algo más grande de qué hablar.
Ninguna de esas agresiones tiene un recuento oficial público que permita separar el hecho de la propaganda. ¿Cuántas resistirían un filtro mínimamente riguroso? Nadie lo ha publicado.