La notaria con vitiligo y el nivel de la conversación pública
¿Qué dice de nosotros que la primera reacción ante una notaria con vitiligo sea la burla? La conversación que ha circulado en las últimas horas reduce a una profesional con fe pública a sus manos, a su piel y a su anatomía. No hay espacio para preguntarse por su trabajo, su trayectoria o el contrato que acaba de firmar.
El vitiligo como blanco de chistes crueles
El vitiligo es una condición cutánea que despigmenta la piel, pero la conversación online ha optado por convertirlo en objeto de chistes y comentarios sexuales. Las críticas, si pueden llamarse así, se centran en el color de sus manos y en el aspecto físico, sin una sola alusión a su función notarial. Los comentarios originales, que este medio no reproduce por su crudeza, demuestran hasta dónde llega la desinhibición anónima.
Una reacción con nombre propio: cosificación y ciberacoso
Esta reacción no es un accidente: es la punta del iceberg del acoso que sufren las mujeres profesionales en el espacio anónimo. Las redes sociales y los espacios desinhibidos funcionan como zoológico de la crueldad, donde una funcionaria pública se convierte en un objeto de escarnio por el simple hecho de tener una piel distinta.
Irónicamente, la notaria es la depositaria de la fe pública: la persona a quien el Estado encarga dar fe de la verdad documental. Y aun así, la conversación prefiere detenerse en sus manos. Quizá lo único que necesitaba era una escritura de respeto.