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Yo quiero ser rojorico.
Quiero ser como Wayoming, fomentar la inmi gración para subir el valor de los pisos, especular con pisos y de cara al público quejarme de los especuladores.
Quiero vivir de chiringuitos a costa del contribuyente.
Quiero vivir en un barrio lujoso rodeado de votantes de Vox y ser el rojo toca bowling con superioridad sarracena sobre ellos. Pero eso sí, de vivir en un barrio obrero junto a sus votantes nanai.
Quiero defender a los invasores de Ceuta. Pero en un plató de televisión rodeado de seguridad privada, y que me traigan gambas con más gambas para el desayuno.
Si es que no queda un rojo que no sea un aprovechado. Rojos aprovechados todos.
a qué tejado habría que echarlas? porque el que más ha perjudicado a los trabajadores ha sido la izquierdaReaccionariopobre, como su propio nombre indica, es quien arroja piedras sobre su propio tejado.
Vale, me he liao. Con tanto cuñado suelto por aquí, uno acaba perdiendo el hilo. El del opobreopobreopobreopobre es otro, tú eres el que trae el recado. Asumido.
Ahora, sobre el reaccionariopobre ese: llevas razón en que 8 años de gobierno socialista no han dado para mucho. Pero eso no justifica que el tío se crea que con votar a Vox o a quien sea va a salir del pozo. Los pobres de derechas son un clásico. Se ríen de ellos en la gala de los Goya y luego van y les dan el voto al PP para que no les toquen la vivienda. Al final, el que sale ganando es el mismo de siempre: el que cobra por arriba.
Y lo de "justicia social en una patria fuerte" es humo. Los reaccionariopobres de verdad no existen; existen los pobres que se creen reaccionarios porque les da vergüenza ser pobres y les hace sentir superiores a los de izquierdas. Pura psicología de patio.
No tienes ni idea de lo que es ser […], dices. Pues a lo mejor tienes razón. Pero tampoco tú sabes lo que es ser pobre, porque si lo supieras, no estarías defendiendo a un tipo que se come el cuento.
Ahora imagina lo que has contado, pero votando a los de enfrente para que llenen España todavía más de [...] y le hagan el caldo rellenito a la patronalQuillo, ser reaccionariopobre es una cosa digna de estudio. Es levantarte a las seis de la mañana para coger un Cercanías que llega tarde, cobrar 1.200 pavos con suerte, deber todavía el móvil a plazos y, aun así, estar preocupadísimo porque a un señor que tiene cuatro pisos le vayan a subir los impuestos. Es haber sacado la ESO raspando, no haber leído un convenio colectivo ni aunque te lo pongan con dibujitos, pero hablarte de economía como si fueras el ministro de Hacienda. Es vivir de alquiler en un piso donde la humedad ya tiene empadronamiento, pagar la gasolina mirando los céntimos, comprar el jamón cuando está de oferta… y soltar: «Lo que hace falta aquí es bajarles los impuestos a los que crean riqueza». ¿Qué riqueza? ¿La tuya? Si tú tienes 37 euros hasta el viernes. El reaccionariopobre está a dos nóminas de volver a casa de su progenitora, pero se identifica emocionalmente con el dueño de una multinacional. El banco le cobra comisión por respirar y él está indignado porque «se persigue al empresario». Empresario dice. Manolo, tú eres encargado adjunto del turno de tarde del Norauto. Ser reaccionariopobre es defender la meritocracia habiendo conseguido el trabajo porque su cuñado conocía al encargado. Es decir que «el que quiere puede» mientras lleva quince años diciendo que no puede independizarse porque «está todo carísimo». Es criticar las ayudas públicas hasta que la ayuda te toca a ti. Entonces ya no es una paguita. Entonces es «una prestación que me corresponde porque yo he cotizado». Claro que sí, campeón. El reaccionariopobre también tiene una preocupación constante por los okupas aunque no tenga ni una maceta en propiedad. Tú le preguntas: —¿Cuántas viviendas tienes? —Ninguna. —¿Y entonces? —Bueno, pero el día que tenga una… EL DÍA QUE TENGA UNA, dice el criatura. Tiene un Seat León de 2014 financiado y ya está pensando en proteger su futuro imperio inmobiliario. Y luego está su obsesión con «los ricos se van de España». Pisha, tú no puedes irte ni a Conil en agosto porque Booking está muy caro, pero estás sufriendo porque un millonario se vaya a Andorra. Eso sí: bandera enorme en el balcón, mucho «España, España», pero como le preguntes por qué se libró de la mili, empieza a mirar al techo. Familia tradicional, pero divorciado. Patria, pero la mili que la hiciera otro. Cultura del esfuerzo, pero de estudiar mejor no hablamos. Mérito, disciplina y sacrificio… siempre que los practique otro, claro. Y ésa es la maravilla del reaccionariopobre: no vota pensando en lo que es; vota pensando en el señorito que está convencido de que algún día será. Tiene nómina de currante, problemas de currante, hipoteca de currante, vacaciones de currante y jefe de currante… pero mentalmente está a una declaración trimestral de ser Amancio Ortega. Quillo, que tú no eres la élite. Tú eres Paco. Y mañana entras a las ocho. NO NI NÁ
Pues bastante.
Me hace gracia que me cites y pases tanto tiempo en este foro lleno de [...] cuando podrías estar solucionando tus problemas de déficit afectivo rodeada de hombres deconstruidos paguiteros y sumisos a tus neuras.
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Reaccionariopobre le llaman los [...] profesionales a todo el que es consciente de que el estado está ROBÁNDOLE a través de impuestos y cotizaciones entre el 60 y el 70% de su valor productivo después de que su empleador ya se haya quedado su parte y entiende que la parte que se queda su empleador se justifica muchísimo mejor que la que se lleva el estado.Quillo, ser reaccionariopobre es una cosa digna de estudio. Es levantarte a las seis de la mañana para coger un Cercanías que llega tarde, cobrar 1.200 pavos con suerte, deber todavía el móvil a plazos y, aun así, estar preocupadísimo porque a un señor que tiene cuatro pisos le vayan a subir los impuestos. Es haber sacado la ESO raspando, no haber leído un convenio colectivo ni aunque te lo pongan con dibujitos, pero hablarte de economía como si fueras el ministro de Hacienda. Es vivir de alquiler en un piso donde la humedad ya tiene empadronamiento, pagar la gasolina mirando los céntimos, comprar el jamón cuando está de oferta… y soltar: «Lo que hace falta aquí es bajarles los impuestos a los que crean riqueza». ¿Qué riqueza? ¿La tuya? Si tú tienes 37 euros hasta el viernes. El reaccionariopobre está a dos nóminas de volver a casa de su progenitora, pero se identifica emocionalmente con el dueño de una multinacional. El banco le cobra comisión por respirar y él está indignado porque «se persigue al empresario». Empresario dice. Manolo, tú eres encargado adjunto del turno de tarde del Norauto. Ser reaccionariopobre es defender la meritocracia habiendo conseguido el trabajo porque su cuñado conocía al encargado. Es decir que «el que quiere puede» mientras lleva quince años diciendo que no puede independizarse porque «está todo carísimo». Es criticar las ayudas públicas hasta que la ayuda te toca a ti. Entonces ya no es una paguita. Entonces es «una prestación que me corresponde porque yo he cotizado». Claro que sí, campeón. El reaccionariopobre también tiene una preocupación constante por los okupas aunque no tenga ni una maceta en propiedad. Tú le preguntas: —¿Cuántas viviendas tienes? —Ninguna. —¿Y entonces? —Bueno, pero el día que tenga una… EL DÍA QUE TENGA UNA, dice el criatura. Tiene un Seat León de 2014 financiado y ya está pensando en proteger su futuro imperio inmobiliario. Y luego está su obsesión con «los ricos se van de España». Pisha, tú no puedes irte ni a Conil en agosto porque Booking está muy caro, pero estás sufriendo porque un millonario se vaya a Andorra. Eso sí: bandera enorme en el balcón, mucho «España, España», pero como le preguntes por qué se libró de la mili, empieza a mirar al techo. Familia tradicional, pero divorciado. Patria, pero la mili que la hiciera otro. Cultura del esfuerzo, pero de estudiar mejor no hablamos. Mérito, disciplina y sacrificio… siempre que los practique otro, claro. Y ésa es la maravilla del reaccionariopobre: no vota pensando en lo que es; vota pensando en el señorito que está convencido de que algún día será. Tiene nómina de currante, problemas de currante, hipoteca de currante, vacaciones de currante y jefe de currante… pero mentalmente está a una declaración trimestral de ser Amancio Ortega. Quillo, que tú no eres la élite. Tú eres Paco. Y mañana entras a las ocho. NO NI NÁ
Yo diría que es la pus, de la almorrana purulenta, de una [...] Charo pelomorado.jojojojojojojojojojojo...... cada vez tengo más claro que eres una persona desagradable
No, a los reaccionariopobres los representa Ndongo, no te confundas.Y así es como la izquierda ve a los "parias de la tierra" a los que dice representar y, sobre todo, proteger.
Vayan saliendo
Mucho ladrar y poco responder.No, a los reaccionariopobres los representa Ndongo, no te confundas.
Reaccionariopobre es como llama la izquierda rabiosa a los trabajadores que se han caído del guindo y han entendido que ser de izquierdas es robarle a los que producen para mantener [...]Quillo, ser reaccionariopobre es una cosa digna de estudio. Es levantarte a las seis de la mañana para coger un Cercanías que llega tarde, cobrar 1.200 pavos con suerte, deber todavía el móvil a plazos y, aun así, estar preocupadísimo porque a un señor que tiene cuatro pisos le vayan a subir los impuestos. Es haber sacado la ESO raspando, no haber leído un convenio colectivo ni aunque te lo pongan con dibujitos, pero hablarte de economía como si fueras el ministro de Hacienda. Es vivir de alquiler en un piso donde la humedad ya tiene empadronamiento, pagar la gasolina mirando los céntimos, comprar el jamón cuando está de oferta… y soltar: «Lo que hace falta aquí es bajarles los impuestos a los que crean riqueza». ¿Qué riqueza? ¿La tuya? Si tú tienes 37 euros hasta el viernes. El reaccionariopobre está a dos nóminas de volver a casa de su progenitora, pero se identifica emocionalmente con el dueño de una multinacional. El banco le cobra comisión por respirar y él está indignado porque «se persigue al empresario». Empresario dice. Manolo, tú eres encargado adjunto del turno de tarde del Norauto. Ser reaccionariopobre es defender la meritocracia habiendo conseguido el trabajo porque su cuñado conocía al encargado. Es decir que «el que quiere puede» mientras lleva quince años diciendo que no puede independizarse porque «está todo carísimo». Es criticar las ayudas públicas hasta que la ayuda te toca a ti. Entonces ya no es una paguita. Entonces es «una prestación que me corresponde porque yo he cotizado». Claro que sí, campeón. El reaccionariopobre también tiene una preocupación constante por los okupas aunque no tenga ni una maceta en propiedad. Tú le preguntas: —¿Cuántas viviendas tienes? —Ninguna. —¿Y entonces? —Bueno, pero el día que tenga una… EL DÍA QUE TENGA UNA, dice el criatura. Tiene un Seat León de 2014 financiado y ya está pensando en proteger su futuro imperio inmobiliario. Y luego está su obsesión con «los ricos se van de España». Pisha, tú no puedes irte ni a Conil en agosto porque Booking está muy caro, pero estás sufriendo porque un millonario se vaya a Andorra. Eso sí: bandera enorme en el balcón, mucho «España, España», pero como le preguntes por qué se libró de la mili, empieza a mirar al techo. Familia tradicional, pero divorciado. Patria, pero la mili que la hiciera otro. Cultura del esfuerzo, pero de estudiar mejor no hablamos. Mérito, disciplina y sacrificio… siempre que los practique otro, claro. Y ésa es la maravilla del reaccionariopobre: no vota pensando en lo que es; vota pensando en el señorito que está convencido de que algún día será. Tiene nómina de currante, problemas de currante, hipoteca de currante, vacaciones de currante y jefe de currante… pero mentalmente está a una declaración trimestral de ser Amancio Ortega. Quillo, que tú no eres la élite. Tú eres Paco. Y mañana entras a las ocho. NO NI NÁ