15 de agosto en Ceuta: la invasión anunciada que no será
El 15 de agosto no habrá invasión en Ceuta. O si la hay, durará menos que un conato. Esa es la conclusión que se impone tras repasar los avisos que circulan desde hace días: una supuesta entrada masiva coordinada, con Marruecos como actor principal, coincidiendo con el sábado de fiesta. Los antecedentes inmediatos juegan a favor de la prudencia: el último episodio similar, que algunos describieron como “invasión”, se resolvió en menos de 24 horas sin consecuencias relevantes. Ese precedente, más que un anticipo de lo peor, alimenta la hipótesis de que los avisos son un globo sonda, una pieza más de la guerra de percepciones que rodea a la frontera sur.
La fecha tampoco es neutra. Al caer en sábado, cualquier movilización masiva choca con la lógica logística: menos trabajadores disponibles, menos cobertura mediática y una capacidad de respuesta policial más rápida al estar en alerta. Quienes dan por hecho que algo ocurrirá, apuntan a que Marruecos, tras organizar su propia “marcha verde”, se encargará de desactivar el intento para exhibir control. En ese escenario, el riesgo real no es la entrada, sino el ruido político que genere la operación. La previsión más razonable, con los datos sobre la mesa, es que el día transcurra con tensión contenida y sin sustos de grandes dimensiones. Incluso hay quien, en pleno fervor conspiranoico, ha invocado ofrendas al dios maya Kinich Ahau y un eclipse que ya pasó. Pero eso, como la propia invasión, se quedará probablemente en el sarcasmo.