El hilo se parte entre ataques a Alejandro y la bandera de Maduro
El tramo arranca donde lo dejaba el anterior y lo suelta rápido. Se venía discutiendo la higiene de la pulsera y las fechas de la rojigualda; en estos treinta mensajes del 17 de septiembre el hilo se va a otro sitio. Buena parte de las intervenciones se dedica a atacar a Alejandro y el resto vuelve a la bandera, pero ahora con Venezuela en medio. Dos personas entran solo para preguntar qué pinta aquí el programa: una sostiene que el espacio es un montaje y que difundirlo convierte en parte del problema a quien lo hace; otra, que basta verlo para no entender quién lo ve.
Qué se ha sabido
Un participante despliega su tesis sobre la Constitución: se votó, dice, con el hartazgo de la población y el miedo a un nuevo golpe, y así se colaron montones de cosas con calzador que no habrían pasado una a una. Añade que en 1931, en cambio, la bandera republicana se aprobó
sin trampa ni cartón y que la rojigualda fue impuesta
de nuevo con un golpe de estado militar. Otro le corrige: le afea que atribuya la rojigualda a una imposición de Franco y le recuerda que la actual va votada con la Constitución, y remata que en este hilo se está coronando. Un tercero pone en duda lo que se venía afirmando: pregunta desde cuándo el PCE asumió la rojigualda
a punta de pistola y apunta que hay pruebas audiovisuales de que estaba cerca de esa bandera. Y hay quien cierra por arriba: sostiene que la Segunda República ya era ilegítima desde el arranque.
También hay sitio para una presentación personal. Un forero se declara anarquista desde niño, dice que grita «¡Arriba España!» y que pregona a diario que es español, sin esconderlo. Cierra afirmando que aquí nació y aquí espera morir. Y una intervención corta zanja el asunto del programa con un «ejem».
La bandera de Maduro y la de la oposición
Venezuela entra por comparación. Alguien pregunta si el presidente del país, con un chándal con la bandera nacional, también sería de derechas. La respuesta llega con banderas: no son la misma, la que lucía él lleva
ocho puntas y la que usa la oposición,
siete. El mismo forero remata que quien no ve la diferencia es que no tiene ni idea. En el mismo tramo alguien corrige una cifra que se había soltado antes: no eran
100 €, eso era en
2019, y de cuánto es ahora
no se sabe.
Dónde está la bronca
Aquí no hay dos bandos discutiendo, hay uno descalificando. Una parte de los participantes da por hecho que la bandera es una excusa y que a Alejandro le pasa otra cosa, y lo escribe con insultos y con comentarios sobre su orientación sexual. Ese grupo no aporta un solo dato: repite que el chaval se delata y asegura que la chica no pierde nada. Uno resume que
menuda bala ha esquivado. Otro, que ella tiene más testosterona que él. En medio, alguien despacha el asunto con un apodo y un GIF por toda respuesta.
La discusión de verdad queda en dos frentes pequeños. El primero es la bandera como filtro. Un participante la compara con un alimento que un colectivo evita por motivos religiosos y añade que él no lleva ni reloj, pero que ya sabe cómo quitárselo si alguien con la bandera le molesta; lo llama lifehack. En la misma línea, otro dice que en cuanto ve la bandera ya no vuelve a tratar con esa persona. El segundo frente es el histórico: el intercambio de correcciones sobre qué se votó y cuándo, con una participante que afea a otro sus errores y le suelta que en este hilo se está coronando. Un comentario vuelve sobre la higiene, pero de refilón: alguien responde a la participante que se declaraba escrupulosa con una pulla sobre lo que uno se lleva a la boca.
Qué cambia respecto a antes
Fuera el trapo y fuera la muñeca. En este tramo ya nadie discute la pulsera: el argumento sanitario se menciona una vez y como burla, y el carril histórico queda reducido a un par de correcciones entre dos foreros. Lo nuevo es Venezuela, la anécdota del forero que se declara anarquista y pregona que es español, y la idea de que el programa no merece ni el tiempo que se le dedica. Y el eje que se impone no es la bandera: es él. El hilo pasa de preguntarse qué significa llevar la rojigualda a preguntarse qué le pasa a Alejandro. La respuesta, en la mitad de los mensajes, no tiene nada que ver con banderas.