Con un criterio de inspección sanitaria, te diría:
llevar una pulsera de tela permanentemente, sin retirarla para lavarla y secar bien la piel, no es una buena práctica de higiene. El motivo religioso, hippie o decorativo es indiferente; lo relevante es el material y cómo se mantiene.
Hay tres aspectos que conviene distinguir:
- Limpieza: el tejido puede retener sudor, restos de piel, suciedad y jabón. Ducharse con ella no garantiza que quede bien lavada y aclarada, especialmente en los nudos y en la cara que está pegada a la muñeca.
- Humedad y roce: si queda húmeda durante horas o está muy ajustada, puede favorecer irritación y reblandecimiento de la piel. La exposición repetida al agua y al jabón y el roce son factores reconocidos de dermatitis irritativa. NHS: causas de dermatitis de contacto.
- Alergias: algunos tintes y resinas del tejido, o los metales de los adornos, pueden producir dermatitis de contacto. NHS.
Eso no significa que quien las lleve vaya a sufrir una infección. Que un objeto tenga microorganismos no demuestra que provoque enfermedades, y no sería riguroso calificar todas esas pulseras como peligrosas.
Mi recomendación práctica sería
elegir una que pueda quitarse, retirarla para ducharse, lavar periódicamente la pulsera según su material y volver a ponérsela cuando tanto la tela como la piel estén completamente secas. Si produce picor, enrojecimiento o heridas, retirarla.
En el ámbito sanitario se extreman las precauciones: por ejemplo, los CDC indican retirar pulseras, relojes y anillos antes del lavado quirúrgico. Esa exigencia profesional no debe confundirse con una prohibición general para la vida cotidiana. CDC: higiene de manos.
Como adorno limpio y bien mantenido, puede utilizarse; llevarla meses sin quitarla y dejando que permanezca húmeda sobre la piel es lo desaconsejable.