La Patagonia como búnker antisatómico de la élite
Algo se cuece en el extremo sur de Argentina. Una teoría que gana tracción en ciertos círculos sostiene que un grupo de personas con gran poder económico y político estaría concentrando propiedades y derechos sobre recursos clave en la Patagonia, preparando un refugio ante una inminente guerra nuclear. Las declaraciones del actor Mel Gibson, realizadas en febrero de este año y posteriormente borradas, habrían alertado de este plan, que tendría como telón de fondo una Tercera Guerra Mundial.
Según la tesis, el presidente argentino Javier Milei habría llegado al poder precisamente para facilitar este megaproyecto, otorgando tierras, monopolios del agua y pensiones privilegiadas a este colectivo. Sin embargo, los análisis alternativos apuntan a motivaciones menos apocalípticas: el control de rutas comerciales antárticas y la búsqueda de una nueva «Tierra Prometida» ante la previsible retirada de Estados Unidos de Oriente Medio, que dejaría a Israel en una posición insostenible frente a Irán.
Curiosamente, quienes han recurrido a la astrología asistida por inteligencia artificial para modelar el futuro afirman que, según los astros, en el ciclo 2026-2032 no se atisba una guerra atómica. Un archivo de 100 MB con predicciones para diez países respaldaría esta afirmación. Más allá del 2032, la incertidumbre es total.
Por ahora, la hipótesis del búnker nuclear se basa más en especulaciones que en pruebas. La versión astrológica ofrece un respiro, pero sabe a consuelo. Quién sabe si el verdadero plan no es otro —o si, simplemente, la élite busca un buen negocio inmobiliario con vistas al fin del mundo.