Apagón en España: la red mostró oscilaciones desde las 11
A las once de la mañana del día 28, el sistema eléctrico peninsular empezó a temblar. Según los mensajes que se cruzan en el hilo, media hora después llegó el primer aviso; a las 12:00, otro; a las 12:10 y a las 12:30, los últimos. Cuando media España se quedó a oscuras, el rastro del apagón llevaba horas escrito en los registros de frecuencia y tensión. Los avisos no evitaron el apagón.
De aquel episodio ha salido una pelea de relatos. Hay quien lo atribuye a un
sabotaje deliberado y quien lo achaca a un fallo estructural de una red mal preparada para el mix energético actual. Las dos corrientes manejan cifras, pero ninguna de ellas ha sido confirmada.
Qué dicen las cifras: la cuota renovable cayó del 55% al 32%
Según el recuento que un forero extrae de los gráficos de producción, el día del apagón la producción renovable cubría en torno al
55% de la demanda. Al día siguiente ese porcentaje se había desplomado al
32%. Las jornadas posteriores marcaron 38% y 41%, una recuperación paulatina que los perfiles más técnicos leen como reincorporación
por precaución, no como una demostración de nada. La discrepancia real no está tanto entre renovable y no renovable como entre generación
síncrona y asíncrona: ese reparto pasó de una proporción de 72-28 el día 28 a 45-55 el día 29.
El giro no es casual. Como apuntan varios participantes, la solar y la eólica no giran ancladas a la frecuencia de la red como una turbina convencional; son fuentes asíncronas que aportan menos inercia al sistema. Cuanta menos masa rotatoria, menos resistencia oponen las máquinas ante una desviación de frecuencia. El detalle que da contexto: según el relato de quien defiende el sabotaje, el día del apagón las nucleares aportaban alrededor del
11% de la electricidad; en jornadas posteriores, con parte de ellas desconectadas, ese hueco hubo que rellenarlo de otra forma, y en los últimos registros la nuclear opera entre el 5% y el 6%.
Por qué un día soleado puede complicar la red
Una de las explicaciones que circulan en el hilo es también la menos épica: hubo demasiada producción para la demanda prevista. Día despejado, placas a tope y consumo flojo. Una red con un porcentaje muy alto de generación no gestionable y poca capacidad de respuesta rápida se vuelve frágil ante cualquier desequilibrio. De ahí los avisos técnicos que, según algunos participantes, se llevaban meses emitiendo sobre la pérdida de inercia del sistema.
Los mismos números sirven a los dos bandos. Unos ven la prueba de que un mix con tanta fuente intermitente es insostenible sin respaldo firme. Otros responden con un dato incómodo:
el sistema venía funcionando con tres cuartas partes de electricidad renovable desde hacía años y sin incidentes, y sigue haciéndolo en días normales. Si el mix fuera la causa única, el apagón habría sido rutina. No lo fue.
Quién opera el eje que se cayó
El apagón golpeó con especial crudeza el eje que baja por Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha. Sobre ese territorio operan comercializadoras y distribuidoras de distinta bandera, según el repaso que hace un forero. Una de las grandes,
Endesa, es filial de la italiana
Enel. La otra,
Unión Fenosa, está participada por Criteria —el brazo inversor de La Caixa— y por un fondo que controla cerca del 20%. Iberdrola, por su parte, es de capital español y opera sobre todo en el norte. El mapa importa porque el debate sobre la causa se cruza con el de la propiedad, y ahí es fácil resbalar hacia la teoría conspirativa.
El sabotaje como relato: quién lo sostiene y con qué pruebas
Una parte de los comentarios da por hecho un ataque orquestado. Se atribuye sin aportar evidencia a servicios extranjeros —China, Israel, Francia, Rusia, Estados Unidos o Marruecos— y a intereses de los grandes propietarios de energías fósiles que verían amenazado su negocio por el avance solar español. A esa tesis se le suma que el apagón sirvió a algunos medios para culpar a las renovables, lo que para los más suspicaces funciona como móvil y como prueba a la vez.
Frente a eso pesan los registros que cita la otra parte. Un forero lo resumía con retranca: si el sabotaje existe, sus autores avisaron a las 11:30, a las 12:00, a las 12:10 y a las 12:30 y nadie hizo nada, lo que no encaja con un ataque planificado. Otros comparan la gestión del asunto con la
línea de investigación del 11M y sospechan que se tantea un culpable exterior antes de admitir un fallo propio. Y hay quien señala otro incidente posterior en la red del AVE como pieza del mismo patrón, aunque ahí las pruebas tampoco aparecen.
Queda un dato que descoloca a los dos bandos: la electricidad solo representa el
20% del consumo energético total; el otro 80% sigue saliendo del petróleo. Con esas cuentas, la pelea por quién tumbó la red se libra, en realidad, por una quinta parte del problema.