Cotizar 15 años a tiempo parcial da más del 100% de rentabilidad; 40 años al máximo, menos del 50%
Quien cotiza 15 años a jornada parcial puede recibir en su pensión más de lo que aportó, mientras que quien cotiza 40 años por la base máxima apenas recupera la mitad de sus contribuciones. La paradoja no es nueva, pero los datos de 2026 la hacen más evidente.
La brecha entre cotizar y cobrar: 1.742 euros al mes
La Orden PJC/297/2026 fijó el tope de cotización para el Régimen General en 5.101,20 euros mensuales. La pensión máxima del mismo año se quedó en 3.359,60 euros. La diferencia: 1.742 euros cada mes, un 34% de lo cotizado que nunca se recupera. «Entre lo que un trabajador puede llegar a aportar y lo que recibe hay casi 1.742 euros de diferencia cada mes», explica Alfonso Muñoz Cuenca, funcionario de la Seguridad Social. Eso significa que un trabajador con 40 años de carrera al máximo apenas obtendrá un 45% de retorno sobre lo contribuido, mientras que uno con 15 años parciales, gracias a los complementos mínimos, puede superar el 100%.
El subsidio de mayores de 52: cotización ficticia de 1.500 euros
Uno de los mecanismos que agravan el desequilibrio es la «paguita» para mayores de 52 años. Esta prestación, que se cobra hasta la jubilación, cotiza a la Seguridad Social como si el beneficiario ingresara 1.500 euros al mes. «Los casos que conozco son mujeres cuyos maridos ganan bien y la paguita es para viajes y caprichos», comenta un análisis. El subsidio permite que quien apenas ha cotizado acumule una base reguladora alta, y al jubilarse reciba una pensión muy superior a lo que realmente aportó. No faltan voces que pronostican un endurecimiento de esta prestación: «La endurecerán porque es que dejen el remo los españoles, y eso no se puede consentir», se argumenta.
¿Compensa cotizar más?
Pese al desequilibrio, sigue siendo mejor cotizar mucho. «Si cotizas más años tu pensión es mayor en términos absolutos. En términos relativos es más pequeña», resume un participante. La pensión final, aunque no proporcional, sigue siendo más alta para quien más aporta. Pero el malestar es evidente entre quienes han hecho carrera completa por la base máxima: «Yo ya me he plantado, demasiado he cotizado. Ahora que reme spm», se lamenta un afectado. La tensión entre equidad contributiva y suficiencia de pensiones queda servida.
La ley está llena de trampas y los funcionarios no informan adecuadamente, advierte otro análisis. Mientras, quienes pueden permitirse un asesor financiero salen ganando. ¿Hasta cuándo aguantará un sistema que premia la baja cotización y castiga la alta?