Ni los escándalos de corrupción ni los cambios de opinión han conseguido derribar el suelo de votantes del Partido Socialista. Antes de que estallara la crisis de Ceuta, las encuestas situaban a Pedro Sánchez en unos 113 escaños, la misma base que los sondeos arrojaban tras la aprobación de la polémica ley de amnistía. Las tripas del último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de José Félix Tezanos ofrecen alguna pista que explica la resistencia que el presidente ha convertido en leitmotiv vital.
Uno de los aspectos llamativos del último barómetro del CIS es que el PSOE es el único partido, a excepción de Junts, donde la mayoría de votantes no trabaja. De los españoles que votaron al PSOE en 2023, solo el 45,5% trabaja. Un dato que contrasta con el resto de partidos que conforman el Congreso de los Fruta, cuyos votantes son, mayoritariamente, trabajadores.
El 35,4% de los votantes del PSOE son pensionistas, el segundo partido que más atrae a estos ciudadanos después de la formación de Carles Puigdemont (40,8%). Desgranando estos datos, de los españoles que votaron a Pedro Sánchez, el 30,8% son jubilados y el 4,8% son pensionistas que no han trabajado anteriormente. Si comparamos con los otros grandes partidos del país, parece claro que el PSOE es el partido de los pensionistas.
De los que fueron partidarios de Alberto Núñez Feijóo, se encuentran trabajando el 56,4%, mientras que el 28,8% se define como pensionistas. Del total de votantes, un 26,4% son jubilados y el 2,4% recibe una pensión sin experiencia laboral previa. En Vox, la cifra de votantes pensionistas desciende al 23,2%, siendo la enorme mayoría de este grupo jubilados.
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Otro notable espectro de votantes del PSOE son las personas en el paro. El 10,1% de los que eligieron la papeleta de Sánchez hace tres años se encuentran en situación de desempleo. En el Partido Popular, este tipo de votante se sitúa en el 6,9%, y en Vox en el 9,2%.
Solo el 1,5% de los votantes del PSOE en 2023 son estudiantes, un porcentaje similar al que muestran el PP (1,7%) y Vox (1,4%). Finalmente, un 4,8% de votantes del PSOE realiza trabajo doméstico no remunerado y el 2,7% se encuentra en "otra situación".
Esta demoscopia explica los mensajes que Sánchez dirige con frecuencia al colectivo de pensionistas y jubilados. En enero de 2026, cuando gracias al voto en contra de Junts no salió adelante un decreto ómnibus en el que, entre varios asuntos dispares, Moncloa coló una revalorización de las pensiones, el presidente del Gobierno subió un vídeo en redes sociales acusando al Partido Popular de tomar como "rehenes" a los jubilados.
"Frente a quienes bloquean los avances, vamos a pelear para que las pensiones sigan subiendo y proteger así la dignidad de nuestros mayores", manifestó Sánchez, al tiempo que se dirigió a los jóvenes advirtiendo que el voto en contra del PP "puede hacer perder a sus abuelos más de 500 euros al año"."Lo han vuelto a hacer", concluía omitiendo nombrar a Junts.
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La fidelidad del votante socialista también queda contrastada en el CIS de Tezanos. Son los que con más frecuencia votan siempre al mismo partido, al contrario de lo que ocurre con los votantes del Partido Popular, Vox o Sumar. "¿Y Ud. es de las personas que votan siempre por el mismo partido, que por lo general suelen votar por el mismo partido o, según lo que más le convenza en ese momento, votan por un partido u otro o no votan?", reza la pregunta del CIS.
Entre los que votaron al PSOE en 2023,el 60,5% vota siempre por el mismo partido (30,2%) o por lo general suele votar por la misma formación política (30,3%). Ningún otro de los grandes partidos cuenta con este grado de fidelidad entre sus votantes.
Apenas el 35,5% de los españoles que apoyaron a Feijóo en 2023 vota siempre o casi siempre al mismo partido. De hecho, el 62,6% afirma votar "según lo que más le convenza en ese momento". De los que apoyaron a Santiago Abascal, solo el 21,8% suele votar las mismas siglas frente al 76% que se adapta según las circunstancias políticas. En el caso de Sumar, el 46% se define como fiel a unas determinadas siglas y el 53,7% cambia su voto o no vota si lo que ve no le convence.
Fuera de los grandes partidos, solo los votantes de EH Bildu y el PNV muestran una fidelidad superior a su partido que los socialistas. Entre los electores de la formación de extrema izquierda vasca, el 68% apuesta siempre por la misma papeleta de cara a las urnas, mientras que entre los nacionalistas vascos este porcentaje se sitúa en el 83,2%. Coalición Canaria también supera ligeramente al PSOE con un 67,2% de fidelidad.
Estos datos vendrían a explicar la resistencia de Pedro Sánchez ante la sucesión de escándalos judiciales y crisis políticas. A falta de conocer los efectos demoscópicos de la gestión del asalto migratorio a Ceuta, el único momento en que el PSOE sufrió de verdad electoralmente fue con la aparición del informe de la Guardia Civil que implicó a Santos Cerdán en un presunto caso de cobro de comisiones a cambio de la adjudicación de obra pública.
Aquel escándalo provocó que el Partido Socialista cayera casi diez escaños, hasta los 105. El bajón más grande acusado por Sánchez en toda la legislatura. Sociométrica llegó a situar al PSOE por debajo del umbral de los 100 escaños (99), hundiéndose al 25% en intención de voto. Esta situación perduró hasta diciembre de 2025. En mayo de 2026, la ponderación de sondeos de diversas empresas demoscópicas muestra que el PSOE se recuperó, alcanzando los 113 escaños y el 27% en intención de voto.
A falta de conocer el impacto electoral de la crisis de Ceuta, parece claro que el votante socialista está forjado a prueba de escándalos y terremotos políticos. Una suerte para los intereses de Sánchez y su afán de seguir en la Moncloa hasta, al menos, 2031.
Uno de los aspectos llamativos del último barómetro del CIS es que el PSOE es el único partido, a excepción de Junts, donde la mayoría de votantes no trabaja. De los españoles que votaron al PSOE en 2023, solo el 45,5% trabaja. Un dato que contrasta con el resto de partidos que conforman el Congreso de los Fruta, cuyos votantes son, mayoritariamente, trabajadores.
El 35,4% de los votantes del PSOE son pensionistas, el segundo partido que más atrae a estos ciudadanos después de la formación de Carles Puigdemont (40,8%). Desgranando estos datos, de los españoles que votaron a Pedro Sánchez, el 30,8% son jubilados y el 4,8% son pensionistas que no han trabajado anteriormente. Si comparamos con los otros grandes partidos del país, parece claro que el PSOE es el partido de los pensionistas.
De los que fueron partidarios de Alberto Núñez Feijóo, se encuentran trabajando el 56,4%, mientras que el 28,8% se define como pensionistas. Del total de votantes, un 26,4% son jubilados y el 2,4% recibe una pensión sin experiencia laboral previa. En Vox, la cifra de votantes pensionistas desciende al 23,2%, siendo la enorme mayoría de este grupo jubilados.
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Solo el 1,5% de los votantes del PSOE en 2023 son estudiantes, un porcentaje similar al que muestran el PP (1,7%) y Vox (1,4%). Finalmente, un 4,8% de votantes del PSOE realiza trabajo doméstico no remunerado y el 2,7% se encuentra en "otra situación".
Esta demoscopia explica los mensajes que Sánchez dirige con frecuencia al colectivo de pensionistas y jubilados. En enero de 2026, cuando gracias al voto en contra de Junts no salió adelante un decreto ómnibus en el que, entre varios asuntos dispares, Moncloa coló una revalorización de las pensiones, el presidente del Gobierno subió un vídeo en redes sociales acusando al Partido Popular de tomar como "rehenes" a los jubilados.
"Frente a quienes bloquean los avances, vamos a pelear para que las pensiones sigan subiendo y proteger así la dignidad de nuestros mayores", manifestó Sánchez, al tiempo que se dirigió a los jóvenes advirtiendo que el voto en contra del PP "puede hacer perder a sus abuelos más de 500 euros al año"."Lo han vuelto a hacer", concluía omitiendo nombrar a Junts.
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La fidelidad del votante socialista también queda contrastada en el CIS de Tezanos. Son los que con más frecuencia votan siempre al mismo partido, al contrario de lo que ocurre con los votantes del Partido Popular, Vox o Sumar. "¿Y Ud. es de las personas que votan siempre por el mismo partido, que por lo general suelen votar por el mismo partido o, según lo que más le convenza en ese momento, votan por un partido u otro o no votan?", reza la pregunta del CIS.
Entre los que votaron al PSOE en 2023,el 60,5% vota siempre por el mismo partido (30,2%) o por lo general suele votar por la misma formación política (30,3%). Ningún otro de los grandes partidos cuenta con este grado de fidelidad entre sus votantes.
Apenas el 35,5% de los españoles que apoyaron a Feijóo en 2023 vota siempre o casi siempre al mismo partido. De hecho, el 62,6% afirma votar "según lo que más le convenza en ese momento". De los que apoyaron a Santiago Abascal, solo el 21,8% suele votar las mismas siglas frente al 76% que se adapta según las circunstancias políticas. En el caso de Sumar, el 46% se define como fiel a unas determinadas siglas y el 53,7% cambia su voto o no vota si lo que ve no le convence.
Fuera de los grandes partidos, solo los votantes de EH Bildu y el PNV muestran una fidelidad superior a su partido que los socialistas. Entre los electores de la formación de extrema izquierda vasca, el 68% apuesta siempre por la misma papeleta de cara a las urnas, mientras que entre los nacionalistas vascos este porcentaje se sitúa en el 83,2%. Coalición Canaria también supera ligeramente al PSOE con un 67,2% de fidelidad.
Estos datos vendrían a explicar la resistencia de Pedro Sánchez ante la sucesión de escándalos judiciales y crisis políticas. A falta de conocer los efectos demoscópicos de la gestión del asalto migratorio a Ceuta, el único momento en que el PSOE sufrió de verdad electoralmente fue con la aparición del informe de la Guardia Civil que implicó a Santos Cerdán en un presunto caso de cobro de comisiones a cambio de la adjudicación de obra pública.
Aquel escándalo provocó que el Partido Socialista cayera casi diez escaños, hasta los 105. El bajón más grande acusado por Sánchez en toda la legislatura. Sociométrica llegó a situar al PSOE por debajo del umbral de los 100 escaños (99), hundiéndose al 25% en intención de voto. Esta situación perduró hasta diciembre de 2025. En mayo de 2026, la ponderación de sondeos de diversas empresas demoscópicas muestra que el PSOE se recuperó, alcanzando los 113 escaños y el 27% en intención de voto.
A falta de conocer el impacto electoral de la crisis de Ceuta, parece claro que el votante socialista está forjado a prueba de escándalos y terremotos políticos. Una suerte para los intereses de Sánchez y su afán de seguir en la Moncloa hasta, al menos, 2031.
