Komanche O_o
Será en Octubre
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Las manifestaciones de hoy han sido enormes en ciudades de toda España. Y creo que de ellas se pueden extraer varias conclusiones que la izquierda debería analizar seriamente.
1. Existe una gran ola popular de patriotismo y de rechazo al Gobierno.
Eso, sencillamente, no se puede negar. Y además es importante observar quién compone esa ola: no estamos hablando únicamente de cuatro ultras encerrados en un sótano. Había mayores y chavales, hombres y mujeres, gente de todo tipo.
Hay un sentimiento popular real que está creciendo.
Ahora bien, también creo que existe un problema evidente: esta España tan cuñada, tan casposa, de "España cristiana", banderitas y consignas rancias, está siendo utilizada para espantar a una parte enorme de la ciudadanía.
De hecho, fuera del núcleo duro de las manifestaciones, mucha gente estaba un poco pillada por todo el espectáculo.
Existe un apoyo muy amplio a Ceuta frente a lo que muchos perciben como una oleada turística o agresión exterior, pero la mayoría de la población no tiene por qué compartir automáticamente todas las chaladuras ideológicas que determinados sectores intentan meter dentro del paquete patriótico.
Y ahí está precisamente la cuestión.
2. La izquierda, así en general —desde el PSOE más pogre hasta el Partido Superrevolucionario Auténtico Comunista Español de turno— debería dejar de responder automáticamente con descalificaciones y similares.
Hay que respetar esta ola popular y, sobre todo, analizar sus causas.
¿Por qué está ocurriendo? ¿Por qué tanta gente siente que su país, su soberanía, sus fronteras o su dignidad nacional están amenazadas? ¿Por qué la bandera española ha vuelto a convertirse en un símbolo movilizador para sectores cada vez más amplios de la sociedad?
La izquierda tradicional nunca fue necesariamente antipatriótica. Todo lo contrario.
Ha habido movimientos de liberación nacional, defensores de la soberanía y líderes de izquierda profundamente patrióticos: Nasser, Stalin, Tito y tantos otros.
La defensa de la nación no es patrimonio de la derecha. La soberanía nacional no es fascismo. Defender a tu pueblo no significa reprobar a los demás pueblos.
Si la izquierda española es inteligente, debería comprender lo que está ocurriendo y no limitarse a insultar desde fuera. Debería ser capaz de entrar en esa corriente popular, comprenderla, fruta y dirigirla.
Porque va siendo hora de recuperar un patriotismo popular, soberano y de izquierdas.
Va siendo hora de volver a gritar:
¡VIVA ESPAÑA CON HONRA!
No podemos seguir regalándole la patria a la derecha.