Follow along with the video below to see how to install our site as a web app on your home screen.
Nota: This feature may not be available in some browsers.

Una periodista de RTVE dijo en directo que eran otros quienes llevaban la bandera de España. La frase, difundida en redes, reabre el debate sobre qué símbolos caben en la televisión pública. La frase la pronuncia una periodista de **RTVE** en directo: «Sois vosotros los que venís con la bandera de España». No hay más contexto en el fragmento que circula, pero la frase basta para incendiar la conversación.
Una periodista de RTVE dijo en directo que eran otros quienes llevaban la bandera de España. La frase, difundida en redes, reabre el debate sobre qué símbolos caben en la televisión pública.
La frase la pronuncia una periodista de RTVE en directo: «Sois vosotros los que venís con la bandera de España». No hay más contexto en el fragmento que circula, pero la frase basta para incendiar la conversación. La bandera de España no es un objeto cualquiera: es el símbolo del Estado que paga la televisión pública, y quien la esgrime suele reclamar para sí la representación de lo común.
RTVE se financia con dinero público. En 2024, su presupuesto rondó los 1.200 millones de euros, aportados en su mayoría por las arcas del Estado. Eso la convierte en un servicio público, no en un medio de parte. Cuando una de sus profesionales marca distancia con la bandera nacional, la pregunta económica es inmediata: ¿a quién representa quien cobra de todos?
La bandera, además, es un activo simbólico con dueño difuso. La usan instituciones, partidos, aficiones deportivas y manifestaciones de signo opuesto. Nadie tiene el monopolio, pero todos compiten por apropiársela.
Una frase así no se mide en euros, se mide en confianza. La confianza es el activo principal de un medio público, y se deprecia rápido. Cada polémica de este tipo erosiona la percepción de neutralidad, y esa percepción es la que justifica el gasto.
No hay cifra que cuantifique el daño, pero sí un patrón: cuando un medio público aparece en el centro de la disputa política, su credibilidad cae entre quienes se sienten señalados. Y la credibilidad perdida no se recupera con un comunicado.
En términos económicos, la bandera funciona como un bien rival: si un grupo la ocupa, otro queda fuera. Esa escasez simbólica explica la intensidad del choque. No se discute el trapo, se discute quién tiene derecho a decir «esto es lo nuestro».
La periodista dijo que eran otros quienes la traían. El detalle importa: convierte la bandera en algo ajeno, traído de fuera, no propio. Ahí está el conflicto, y ahí está la noticia.
Ver publicación en X
Una reportera española, que cobra de la Televisión Pública española, diciéndole a un español en España que está provocando un conflicto por ir con la bandera de España por la capital de España en el día de la Hispanidad.
A cualquiera que se lo cuentes no se lo cree.
Deberíamos exigir su despido, la retirada de su nacionalidad y el exilio permanente.