Repsol desafía a los escépticos: 25% de rally y un PER que promete otro 50%
Repsol lleva dos meses ignorando los pronósticos apocalípticos sobre el sector petrolero y cotiza como si el futuro de los combustibles fósiles fuera eterno. La acción acumula una subida del 25% en ese periodo, baraja un PER de 12 sobre beneficios pasados y, si el ejercicio sigue la senda esperada, podría cerrar con un beneficio de 3.000 millones y un PER de 7. Hay quien le ve un 50% más de recorrido.
Las razones del vuelo
Las tesis alcistas se apoyan en tres patas. La primera, geopolítica: con el estrecho de Ormuz bloqueado, Repsol quedaría al margen del conflicto por no tener negocio en Oriente Próximo, lo que le permitiría capturar cuota de mercado de las petroleras que sí dependen de la zona. La segunda, estratégica: la compañía se ha posicionado como pionera en combustibles sintéticos, el complemento ideal para el transporte aéreo, marítimo y pesado que la electrificación no puede cubrir. La tercera, financiera: el dividendo atractivo y la posibilidad de mantenerlo en el 5% bruto (1,15 euros por acción a precios actuales).
Las nubes que avisan de turbulencias
No todo son vientos de cola. Los análisis más prudentes recuerdan que el mercado ya descuenta una recesión, mayores costes y un riesgo regulatorio creciente. También señalan que la acción ha subido un 25% en dos meses y que el último euro quizá lo gane otro. Hay quien pone el precio objetivo mucho más abajo: 16-17 euros en un par de meses. Y la ironía no falta: los mismos expertos que hace semanas situaban el valor por debajo de 20 euros ahora hablan de 26-27. El escepticismo sobre las recomendaciones de mercado es una constante.
El dividendo como campo de batalla
El plan de retribución al accionista es otro frente abierto. La compañía ha ajustado inversiones para devolver 7.100 millones a los accionistas. Los partidarios de mantener el dividendo en el 5% bruto consideran que es un colchón suficiente para esperar el vaivén. Otros prefieren que se reinvierta en el negocio de petróleo y gas, que consideran más rentable que las renovables. El debate de fondo: si el futuro pasa por los hidrocarburos o por las energías verdes.
Con estos mimbres, la pregunta es inevitable: ¿está Repsol ante un cambio de ciclo que justifique precios de 25 euros o es una burbuja puntual impulsada por la geopolítica? Quien compró a 9,63 euros ya ha triplicado su inversión; quien llega tarde se pregunta si el tren ha pasado. El mercado rara vez ofrece una respuesta lineal.