La profecía de sangre que sobrevuela Ceuta
¿De qué hablaban en Ceuta antes de que 2020 se llevara por delante cualquier otro pronóstico? De que se iba a soltar sangre, literal. El material que circula estos días recupera un puñado de alertas escritas siglos antes de la covid: desde un texto atribuido a Juan de Jerusalén, en el siglo XI, hasta las palabras de una autora de 2015 que señalaba a los solicitantes de asilo de África como principal causa de propagación de enfermedades en Europa.
Profecías que no resisten el contraste
El catálogo tiene de todo: un “Anciano Antonio” que en 1970 advertía de una invasión y de ciudades llenas de enfermos; Benjamín Solari Parravicini, el pintor argentino, con su frase sobre la bacteria lanzada en terrible guerra; y las predicciones numerológicas que convierten la hora 01:04 en una supuesta clave. Son citas sin fuente primaria verificable, que circulan de recopilación en recopilación y se usan como argumento de autoridad. Ninguna predijo el SARS-CoV-2 con precisión, pero todas encajan cuando se leen después del desastre.
El cansancio real pesa más que las profecías
No todo es especulación. Quienes vivieron la segunda y la tercera olas en los hospitales describen un infierno. El personal sanitario que aguantó aquello deja un aviso que a la administración le convendría escuchar: ante otro despliegue similar, muchos pedirían la excedencia o renunciarían a la plaza. Es el único riesgo del que hay testigos directos, y no necesita oráculos.
Entre tanto, el análisis salta al terreno institucional: estado de alarma, excepción y sitio. Hay quien sostiene que los recursos constitucionales se agotaron enseguida; otros creen que ni llegaron a usarse. Y de fondo, la pregunta incómoda que abre todo: ¿les dejan hacer los tiktoks con sus coreografías?
El problema de citar a un profeta medieval es que no responde cuando las cosas salen bien. El problema de 2020 es que salieron regular, así que cada cual encontró su vidente favorito. La sangre, literal, se soltó en los hospitales. Allí nadie necesitaba profecías para saber que venía.