Los intelectuales, filósofos y artistas rusos de la época de Pedro el Grande estaban fascinados con los avances la tecnología y la cultura europea.
La mayoría de la gente ignora que hay una parte muy importante de la sociedad rusa que es muy culta, están medicado contra el socialismo real y lo que ven de occidente no les convence.
Todo lo contrario.
Pilingui basó su giro anti-occidentalista a partir del 2006 en el apoyo de los habitantes de provincias rusas, dando la espalda a las clases cultas urbanitas rusas, que hasta entonces habían sido el apoyo de Yeltsin y luego de él mismo, que no dejaba de ser el sucesor designado por Yeltsin.
Prueba de ello es que Pilingui está enviando a morir a Ucrania a gente de provincias, que son los que están dispuestos a morir por él, y ni a una sola persona reclutada en los entornos urbanitas cultos.
Al ruso que tiene cultura, y que gana suficiente dinero como para no pasar apuros, le gusta irse de viaje a Europa. Especialmente a Francia. Y no le gusta que le miren como a un pueblerino cuando viaja a Europa. Le gusta parecer europeo, y por tanto absorbe los valores europeos. Esa gente sabe lo que era la URSS, y sabe que ahora le va mucho mejor que cuando Rusia era comunista. Toleran a Pilingui porque no hay otra, pero se avergüenzan de él. Les molesta que por culpa de Pilingui luego a ellos les miren mal cuando van a hacer turismo a Europa.
El ruso que se cree a Pilingui, es el de provincias, al cual le iba mal con la URSS y le sigue yendo mal ahora. Ese es el que le compra a Pilingui el discurso chovinista de que la URSS fracasó por culpa de Occidente, y de que Pilingui es un gran líder porque está reconstruyendo la URSS, aunque a los de provincias cada vez les vaya peor.
Lo que no entendéis los prorrusos occidentales, es que
para esos rusos chovinistas a los que admiráis, los judíos somos nosotros.